GASA NEGRA

Que delicada es la suavidad de la gasa, más si es negra, mas si es corta, más si esta confeccionada en una elegante blusa que será vestida por una mujer hermosa y que no hace más que  resaltarle  su piel blanca y sus pezones rosados.
Ese día, yo  había visto en el fondo del equipaje de mi mujer una delicada  blusa de gasa negra.
Era verano.
Había llegado la  noche. 
Y yo solo había colocado  el pequeño trozo de tela sobre la cama esperando a que comprendiera la  indirecta que le estaba queriendo hacer llegar y así fue, la entendió al 100%
Se había llegado  la ocasión en que ella una vez más me volvería loca al ponerse esa prenda  solo para mí y bailaría  también solo para  mí  al centro de la sala,  con una penumbra apenas atenuada por una lámpara de pantalla azul.
Me senté al centro de mi sillón largo y aun en esa posición, mis piernas temblaban de la emoción. Mi corazón golpeaba fuertemente mi pecho, suaves líneas de sudor empezaban a humedecer mis sienes a la par de otras líneas mas  gruesas y abundantes estaban haciendo mella, a su vez,  en mi centro.
Mi libido estaba golpeando con las paredes y el techo de la habitación. Estaba esperándola a ella. Estaba esperando que apareciera vestida solo con esa transparencia que abotargaba mis sentidos de tan solo saber que la miraría así, en toda su esplendorosa belleza.
Y fue así, asomándose poco a poco por el corto ángulo  de la pared del pasillo, me dejaba ver cada vez un poco mas de su cuerpo.
Sus piernas.
Sus brazos.
Su hermoso rostro que no tenia  ni una sonrisa dibujada en el. Era mas bien la sombra del deseo que se pintaba totalmente en esos ojos, en esa boca y en las mejillas que pudorosas combinaban su tono rosado con los esos pezones erguidos y deseosos de  amamantarme.
Al final cedió y mostró su bello cuerpo en totalidad. La transparencia solo hacia más que aumentar las ganas de que yo me acercara a ella y empezara a acariciar sobre la tela. No era mas que una suave gasa negra, pero se  hacia ver como una pared impenetrable. No había que derrumbarla de un solo golpe, la pasión, el deseo y el amor, me hacían saber que tenía que quitar ladrillo por ladrillo. Solo con besos, solo con caricias delicadas, suaves roces  y profundos gemidos.
En esa ocasión no hubo un fondo musical que encaminara sus pasos hacia mí. El silencio acompañaba cada movimiento de ella al acercarse. Mi latido se sentía con mayor fuerza en mis oídos, mis sentidos estaban casi por explotar, pero la vida es tan benevolente conmigo, que me permitió disfrutar de toda esa entrega de ella para satisfacerme.
Sus manos acariciaban sus senos por encima de la tela. Sus dedos pellizcaban los pezones cuyas puntas marcaban el delicado tejido. Tenía puesta una tanga negra también, así que  delicados bellos salían de entre ella.
Siempre me ha gustado así,  un poco abundante y deliciosa.
Llegó hasta mí y se sentó en mis piernas. Tomó mis manos con las suyas y las encaminó hacia sus pechos. Me hizo acariciar de manera suave sus curvas y presionar con mayor fuerza sus delicadas aureolas. Se acercó a mi boca y me obligó a recibirle aun sin estar completamente desnuda.
Mi saliva mojaba la gasa.
Mi respiración le refrescaba.
Hacia calor Era verano.
Y estábamos apunto de tener una  magnifica noche de amor que nunca olvidaré.
Se pegó a mi vientre. Sus piernas se enlazaron mas a las mías y entonces sus manos pasaron por detrás de mi nuca y jalando un poco el cabello me hizo inclinar mi cabeza hacia arriba y comenzó a besarme. Su lengua delineaba el contorno de mis labios y yo quería meterme en su boca.
Pero no me dejaba
Así que solo opte por bajar mi mano y acariciar algo fuerte su tanga. La jalé hacia mí y metí mis dedos. Su gemido al sentirme lo aproveche para inmiscuirme en su boca con mi lengua ya incontrolable. Y al mismo compás que la penetraba con ella. Mis dedos intentaban penetrar su vagina.
Y lo logré
Empezó a ser mía, mucho más todavía. Se entregaba de nueva cuenta a mí al empezar una cabalgata sobre mis manos. No pudimos desprender nuestras bocas, ambas nos necesitábamos tanto.
Nos amábamos tanto
Mi mano izquierda sujeto su espalda, acercándola cada vez mas  y con mayor fuerza. No me hacia falta respirar, no necesitaba respirar.
Ella me daba todo.
Su misma vida.
Y así  casi llegamos al punto final de ese encuentro. Arranque la hermosa blusa de gasa negra que me dejaba sin sentir totalmente su piel.
Y la besemordí sus pechos, succione los pezones y marqué lo que es mío.
Ella
Sin más ni más me pertenece, porque yo soy suya también y ambas lo sabemos.
Quedaste encima de mí al quedarte sin fuerzas. Clavada en mis dedos mientras descansabas. Te hice venir varias veces en ellos. Me dejaste empapada de tu sudor y fluidos.
Y yo estaba igual
Hermosa esa noche que está en mis recuerdos, hermosa esa noche que no olvidaré.
Esa gasa negra que al fondo del equipaje esperaba solo ser utilizada. Poesía sensual que me ayudo a escribir.
TE AMO MI AMOR

Autora. Lao Ma San
lalita_san@hotmail.com


Dedicado para E. H. F. Desde México para Argentina, con todo mi amor.
Mayo del 2006