VELADA EN LA CABAÑA

Ariza recorría su pequeña finca, ubicada a las afueras de la ciudad vieja. Un terreno de aproximadamente 10 hectáreas, herencia de sus padres, los cuales al morir dejaron en manos de la bella joven, pues siempre demostró un gran apego a esas tierras donde el cultivo de la vid había sido siempre abundante en frutos de una calidad envidiable, con la cual se elaboraba el vino de exportación que llevaba dignamente el apellido de la familia.... " Moscatelli".
Recorrer tarde a tarde esos prados, la llenaba de satisfacción. Más si lo hacia montada en el bello corcel cobrizo regalo de su padrino, el día que cumplió la mayoría de edad. Un hombretón moreno, de ojos obscuros y de sonrisa sincera que hacia destellar una fila de blanquísimos dientes cuando reía y que, a pesar de ser solo un peón, se había ganado la confianza y el cariño de la familia al salvar la vida del patrón durante un incendio que amenazó en un momento con desaparecer la cosecha, hace ya muchos años.
Recordaba como ese sencillo hombre le había enseñado a montar y como también cuidaba de toda la familia. Toda la vida, hasta estos momentos a estado agradecida con Don Porfirio... y con la familia de éste por lo que los mantenía viviendo en una bella casita distinguidos de los demás trabajadores, pues no solo era su padrino, era como su segundo padre.
Muy a pesar de esos bellos recuerdos. Ariza evocaba también durante esas tardes, el recuerdo de "Sole". Una muchacha que conocería en una de tantas fiestas de la vendimia; Que son las fiestas donde los productores de vid se reunían para demostrar sus productos. Sole era catadora oficial en esos eventos y degustaba los vinos que se llevaban a la muestra.
Ariza recordaba uno de los momentos críticos pasados al lado de Soledad, que fue durante uno de esos eventos. Mientras Sole saboreaba el vino; dio con la silueta perfecta de Ariza quien la miraba expectante del otro lado de la mesa esperando una respuesta para el sabor de su vino. Decidiendo Sole, probar otros vinos antes de emitir su juicio, Ariza se apartó de la mesa, retirándose al jardín, y con su cabeza dándole vueltas y vueltas, ya que presentía que Sole no daría el visto bueno a su vino, pues el pleito que protagonizaran ambas en días anteriores había sido de grandes proporciones. Este pleito originado por los celos constantes de Sole para con Ariza, pues debo advertirles que ellas habían sido pareja por dos años, pero más que Ariza darle motivos, era Sole quien veía fantasmas siempre e implicaba a la bella chica con cuanta persona estuviera a su lado, dando muestras de su constante inseguridad y falta de confianza en sí misma, mas que porque fuera verdaderamente cierto. 
Cansada ya de tantos manipuleos y desconfianzas Ariza decidió terminar con la relación, recibiendo amenazas por parte de Sole de descalificar su producto en la muestra. Sin embargo estaba segura de la calidad de su producto y éste no necesitaba de una influencia para destacar por sobre los demás pues su calidad y pureza se llevaban de paso a los otros licores, pero si sentía que su ex pareja no lo aprobaría solo para dañarla aún más de lo que ya la había hecho con sus celos y desplantes...
En esa noche habiendo terminado de recorrer las mesas junto con los demás catadores, al fin Sole se decidió a dar su calificación la cual sorprendió enormemente a Ariza pues le asigno la más alta puntuación, ya que independientemente del pasado Sole sabía mantener con dignidad su estafeta de excelente catadora y no había otra cosa porque engañar.
A partir de esa noche ellas jamás se reunieron. Al final de la misma Ariza recibiría en su cabaña de la finca un hermoso ramo de flores, con una pequeña tarjeta donde Sole le desearía mas éxito del que ya tenía y donde le daba las gracias por todos los momentos que habían vivido juntas y donde también reconocía que había sido ella la que había cavado el pozo donde se enterró la relación, por lo que optaba alejarse definitivamente de su lado y donde le aclaraba que se marcharía de la vieja ciudad para reunirse con otro " viejo amor", cosa que en el fondo lastimó mucho a Ariza pues realmente la había amado como a nadie, por lo menos eso pensaba ella.
Divagando entre imágenes felices y tristes llegó hasta el final del prado y observó como en la finca de al lado unos peones bajaban de las carretas sendos baúles, que si de lejos se veían enormes y pesados Ariza imaginó como terminarían los pobres cargadores. Mas extraño resultó para ella que bajara de una carreta una jovencita, de la cual alcanzaba a distinguir solo el cabello de forma perfecta, pues era de un castaño claro y le llegaba hasta la cintura, el cual movía con una gracia y soltura angelical lo que hizo que se fijara mas en ella y que también denotara una figura esbelta, enfundada en vaqueros pegados al cuerpo y una camisa a cuadros anudada bajo los senos, por lo que dejaba al descubierto su cintura...una cintura perfecta.
Hubiese querido admirar por mas tiempo esa estampa, cuando fue sorprendida por la jovencita quien volteó a verla y con un ademán levantó su brazo para saludarla y lanzarle un ¡ Hola! Escandalosamente acompañado de risas, quizá provocadas por la cara de estupor que puso Ariza al verse descubierta y que por lo visto había causado la gracia de la muchacha, y que después de esa travesura corriera hacia adentro de la casa seguida por un enorme San Bernardo que era su mascota.
Aun sin salir de su sorpresa decidió dar vuelta a su caballo y galopar a velocidad mas apropiada de la normal hasta llegar a la casa de su padrino y bajándose rápido de la montura llegó hasta la poltrona donde este descansaba. Se acercó a él y dándole un beso en la frente se sentó a su lado, pero sobre los escalones, recargando su espigada figura en el pilar que sostenía el techo del portal. 
- ¿Vienes de los sembradíos?. - preguntó Don Porfirio.
- Si, padrino - contesta Ariza agregando - Dígame padrino, los vecinos del otro lado del río, ¿tienen algún pariente joven?. Que yo sepa, solo son Don Gabriel y su esposa quienes habitan esa casa
- ¿ Porque lo preguntas?.
- Bueno he visto que han llegado varias carretas y bajó gente que nunca había visto de ellas - dijo Ariza tratando de disimular su curiosidad por saber si su padrino sabía de esa chica.
- Pues que yo sepa el único pariente de Don Gabriel es su hermano, no recuerdo el nombre, pero sé que es un médico muy prestigioso que habita en la capital y creo que tiene este doctor tiene una hija... - dijo seriamente Don Porfirio...  Si - agregó - Ya recuerdo, tiene una sobrina de nombre Lucía, creo que a estas alturas a de ser como de tu edad, pero viene poco a visitarlos...
Ariza se quedó pensativa y dedujo que la chica que había visto era Lucía, pues nunca la había visto por esos lugares y notó el enorme gusto que le dio a don Gabriel y su esposa al ver a esta muchacha...  "Vaya - pensó - Es una linda chica" -  y esbozó una sonrisa que no pudo disimular.
- ¿Sucede algo? - preguntó su padrino...
- No, padrino...ejemmm....No, solo que ya es tarde y nana Ángeles ya a de estar preocupada porque no llego, así que me retiro - levantándose rápidamente dio de nueva cuenta un beso a la frente quemada por el sol de su padrino y se retiro del lugar.
Ya por la noche, recostada sobre su cama evocaba la bella imagen de la muchachita que había visto por la tarde... 
- Lucia... - decía en voz baja...  y dejó que el sueño la venciera...

***

En la finca de al lado, en la casa de don Gabriel, se escuchaban música y carcajadas todas ellas denotaban gran felicidad. Pues Había llegado la sobrina de la familia...
- Lucia, ven acá - decía Don Gabriel, abrazándole con gran afecto. - Cómo has crecido muchachita, la ultima vez que te vimos aun eras una niña...  Y ahorita estas hecha ya toda una mujer..... Imagino que te lloverán pretendientes, ¿me equivoco?.
Lucia esbozando una gran sonrisa le contesta.
-No tío, que va, no se me paran ni las moscas... jajaja...
Su sonrisa era melodiosa y encantadora.
- Lo que pasa es que he estado tan concentrada en mis estudios que la verdad no he tenido tiempo de relacionarme con nadie y pues ahora que he venido a quedarme por un buen tiempo con ustedes, pues no tengo ningún interés por hacerlo - dijo muy seria - eso me evitaría estar todo el tiempo a su lado y yo quiero disfrutarlos a ustedes ja ja ja ja ja  dijo, sonriendo nuevamente.
Don Gabriel y su esposa también sonreían pues el tener a su sobrina durante una larga temporada con ellos. les garantizaba alegría y buenos momentos.
Lucía sintió de pronto el cansancio del viaje y despidiéndose de sus tíos se dirigió a sus habitaciones, como hubiera querido decirles a sus tíos que no se relacionaba con un chico, pues sus gustos eran totalmente distintos, desde que había probado el amor en brazos de una mujer...había jurado no relacionarse nunca mas con un chico. Sin embargo como comentarles eso a sus tíos...  "Estaría de locos"  pensó  "Mejor lo dejamos así".
Al llegar a la mullida cama que la esperaba para acogerla delicadamente, pensó de pronto en aquella extraña mujer que había visto por la tarde montada en un bello corcel cobrizo, en lo alto del prado y a quien había sorprendido mirándola...
- "¿Quién será?" - se preguntaba y así se quedó dormida.
A la mañana siguiente, cuando el sol ya estaba en lo alto. Lucía se despertó y vio el reloj....
- "Caramba" - se dijo  "Las diez y media de la mañana, vaya que si he dormido... ummmm, que rico, pero a levantarse y bañarse je je je".
Al llegar al comedor ya la esperaba un suculento desayuno que consistió principalmente en frutos cosechados de la huerta de sus tíos, leche de vaca, ordeñada por la mañana y unos deliciosos panecillos de almendras cocinados en hornos de leña....
-Un delicioso desayuno, jeje, digno para levantar a un muerto - dijo en voz alta. Al escucharla salió su tía de la cocina y le dijo
-Espero que te guste el desayuno mi´jita.
Con una bella sonrisa Lucía respondió.
-Creo que ya me encanta tía ja, ja, ja.  No necesito probarlo solo con verlo y olerlo... que rico... ummmmm delicioso ja, ja, ja  - toda ella era risas...  - si no me cuido, creo que subiré algunos kilos ja, ja, ja, ja.
Lucía provocaba la carcajada de su tía. Vaya que si era un gusto enorme estar al lado de esa joven que era toda alegría.
Avanzada mas la mañana, Lucia decidió dar un paseo por la finca y llevándose al gran San Bernardo, se dirigió hasta el río. Levantó durante su camino algunas flores para ponerlas en un florero y decorar su cuarto con ellas, cuando de pronto Salem empezó a ladrar y brincotear, amenazando derribarla con su enorme peso...
- Hey... ¿qué te pasa? , Salem... Vamos grandote...  ¿ Que tienes? , ¿ Te asusta algo? - y al decir esto vio salir de los matorrales al otro lado del río un hermoso corcel cobrizo, el mismo en que el día anterior había visto a esa extraña mujer, solo que se sorprendió aun más al verlo solo, por lo que optó por cruzar un pequeño puente que le permitiría llegar al otro lado, con Salem dando brincos y ladridos, pero el caballo no se inmutaba...  era seguro y tranquilo, como su dueña... 
- Oro, ven acá - escuchó una voz y vio salir de los matorrales a la misma mujer que había visto por la tarde de ayer en el prado contiguo y dándose cuenta de la presencia de Lucía, Ariza se ruborizó al tenerla al frente, cosa que agrado en sobre manera a Lucía, quien no veía como una actitud común el que otra mujer se ruborizara...
-Hola - dijo Lucía.
-Es un caballo precioso, supongo que si fuera de color blanco, le hubieras puesto de nombre Plata, ¿no es así? ja ja ja ja. 
Que encantadora era su voz, pensó Lucia y quedose prendada de su mirada, unos bellos ojos color miel, enmarcados por unas larguísimas pestañas delicadamente onduladas y que brillaban al compás de la risa. Una boca pequeñita pero que se antojaba mucho para besar y besar por horas...  Al ver la seriedad de Ariza, Lucia dejó de reír y dijo...
- Aummm, creo que no te cayó bien la broma, disculpa, es un bello nombre para un hermoso caballo...Oro.
Dándose cuenta de su azoro Ariza dijo.
-No, no es eso, lo que pasa es que no esperaba ver a nadie por acá.
Que preciosa es... pensó Ariza y siguió seria pues no sabía que más decir... estaba estupefacta con tanta belleza junta...
- Bueno, creo que me voy, por lo visto no te agrada mi presencia. - dijo en voz baja Lucía...
- No, espera, no te vallas y la tomo del brazo, donde instantáneamente ambas sintieron un choque eléctrico al roce de sus pieles. Los vellos de sus brazos se erizaron...y ambas se quedaron serias, solo observándose tomando en cuenta cada detalle del rostro de ambas y Lucía descubrió unos bellos ojos verdes en una cara medio redonda, pero que enmarcada por esa cabellera negra hacía que resaltaran tanto la blanquísima piel admiró el hoyuelo de la barba de la joven, detalle que muy poco se presenta en una mujer, pero que en Ariza se veía peculiarmente hermoso.
-Soy Lucia, mucho gusto.
Le extendió la mano y soltándola del brazo Ariza le extendió la suya diciéndole.
- Ya lo sé; el mío es Ariza, vivo en esta finca.
-¿Cómo es que sabes mi nombre? - preguntó Lucia intrigada y esbozando una sonrisa pícara...
-Cómo dices, perdón...  ejemmm. No, no lo sabía disculpa... estaba pensando en otra cosa...
- "Hummmm" - pensó Lucía, quien se ilusionó de momento con esas palabras, intuyendo que había mayor interés...
-Buena, esta es la finca de mis tíos, estoy pasando una temporada con ellos y me da gusto conocerte.
Hablaba con ese tono de voz musical, que envolvía a Ariza, sin perder su habitual sonrisa.. Mientras La otra chica no salía aun de su asombro por la belleza de Lucía.
- Pero aun no me has dicho tu nombre, ¿ debo adivinarlo?.
- Disculpa, nuevamente... soy medio distraída... ejemm.. mi nombre es Ariza, Ariza Moscatelli y mi finca es la que esta a mis espaldas.
- ¿Moscatelli? - dijo sorprendida Lucía - ¿Acaso eres pariente de los Moscatelli productores de vino?. - preguntó emocionada.
-De hecho los propietarios de la marca son mis padres... - dijo algo tímida Ariza.
-Vaya, pues tendré el honor de conocerlos... ¡a mí me encanta su vino!.
-Bueno, realmente eso no se podrá... porque hace dos años ellos murieron y ahora yo estoy a cargo. - dijo con seriedad Ariza. Por lo que Lucía se acerco a ella y poniendo su mano sobre el hombro de Lucía dijo.
-Lo siento... Nunca imagine que...
-No, no te preocupes...  ya es algo superado.
Esbozó una sonrisa y esto devolvió la confianza a Lucía.
- Cuando quieras te puedo mostrar las vinaterías y las bodegas donde se almacenan, no es una gran experiencia, je, je, je...
- Bueno, para ti que estas acostumbradaza. Jajaja  - dijo Lucía, sin quitar la mano del hombro de Ariza - pero para mí, habrá de ser una excelente experiencia... - dijo, bajando seductoramente la voz, lo que hizo que la imaginación de Ariza se desbocara con solo esas palabras.
-Bueno creo que me tengo que retirar, mis tíos me esperan, te veré luego.
Acercándose repentinamente a Lucia dio un suave beso muy cerca de la comisura de los labios de la chica, acción que dejo temblando de emoción a ambas.
- "Mmmm, hubiera querido dárselo en la boca, caramba de mujer. Que hermosa es...  y dueña de la marca Moscatelli, vaya... lo que se encuentra una por estos lugares." -  pensó Lucía mientras atravesaba de nuevo el puente sintiendo la mirada de Ariza a sus espaldas. Una mirada que erizaba su piel de solo sentirla, aunque no fuera vista directamente a los ojos.
Ariza por lo tanto no perdía detalle de la joven, un trasero voluptuoso enfundados en un jeans azul claro, lo que dejaba ver unas formas deliciosas, unas piernas largas y unos brazos largos y delgados, en fin... tenia buena vista de espaldas...  que tal ver el frente, pero sin ropita...dicho pensamiento hizo sonreír a Ariza, quien se sentía rara pensando así de Lucía, hacia tiempo que no hacia eso, por lo que hacia sentirse feliz, ya que llego a pensar que no volvería a sentir deseo por otra mujer.
Pasaron los días y no habían vuelto a verse... ya que por la cercanía de la próxima muestra, Ariza se había envuelto en la preparación y perfeccionamiento de los vinos que llevaría a la muestra. Aun recordaba el ligero beso que le diera Lucía allá por el prado y sentía su sabor e imaginaba a la vez que hacia el amor con ella. Vaya que se había prendado de la imagen de la chica, de su voz, de su mirada, sobre todo de su sonrisa.
Llegada la fecha de la muestra, Ariza sentía el nervio de la demostración, aunque ya sabia ella mas que nadie de la calidad de su producto, sin embargo se sentía incómoda mas que por esa situación, por no haber vuelto a ver a Lucía. Por eso fue de gran alegría para ella ver a Don Gabriel tomado del brazo por su costado derecho de su bella esposa y del lado izquierdo a Lucía quien se veía radiante con ese bello vestido de gasa el cual se transparentaba a la perfección pero que atinadamente, para los demás, Lucía acompañaba de un fondo que solo dejaba notar su bella silueta, pero que para Ariza no pasó desapercibida esa muestra de sensualidad que derrochaba Lucía.
Se acerco al trío lentamente y fue un agrado para Don Gabriel verla allí, pues además de que eran buenos vecinos, la amistad que unió por muchos años a sus papás con Don Gabriel fue muy fuerte y nunca tuvieron ningún problema..
- Ariza, que gusto verte - dijo Don Gabriel - Mira te presento a mi sobrina.
-Ya tenemos el gusto de conocernos, tío - se adelantó a decir Lucía, mientras tomaba la mano de Ariza y poniendo éste una cara de asombro...
-Si, don Gabriel, ya nos conocemos... - dijo seria Ariza.
-Vaya, pues que sorpresa. Entonces no habrá problema en que se quede aquí contigo, mientras nosotros vamos a la bodega... Digo si no hay problema... -esbozó una sonrisa el hombre.
-Claro que no Don Gabriel. Será un placer...
-De verdad, será un placer estar contigo - dijo Lucia, sonriendo ampliamente - Ya tenía muchas ganas de verte, volví al puente, para ver si te veía nuevamente, pero desapareciste, parece que te asuste ja ja ja ja - soltó la carcajada, que como siempre iluminaba su cara y el lugar.
-No, lo que pasa, es que. ejemmm...ejemmm.
Ariza no sabía que decir. Estar cerca de Lucia la ponía nerviosa... muy nerviosa... y excitada...
-No tienes porque mentir, si no te agrado solo...
-Noooo, como piensas eso...  Como piensas que no me agradas - dijo Ariza y la tomó de la mano acercándose un poco a ella.. y retirándose al instante, pues no era un lugar apropiado...
-No te alejes... me gusta sentirte cerca... - dijo en voz baja Lucía, asombrándose de su propio atrevimiento.
Ambas se miraron nuevamente y de nuevo esa carga eléctrica recorrió sus cuerpos para terminar en su mirada que destellaban ambas, las ansias por besar los labios de la otra...
- Va  - dijo Ariza - aún no comienza, esto, así que podemos dar un recorrido por las salas de exposición.
Y muy cerca una de la otra empezaron a caminar por el portal, sin mucho que hablar... se comunicaban mas con los silencios, sobre todo porque Lucía comprendía que Ariza era muy tímida y poco a poco debía de trabajar en eso para que lograr cambiarla.
Al llegar al final del portal y tratar de bajar un escalón, Lucía se torció un pie pues no lo apoyó correctamente y de no ser por la rapidez de la reacción de Ariza, esta hubiera caído en la banqueta. Pero Ariza la tomó por la cintura, lo que provocó que acercaran mucho sus cuerpos y sintieran sus pechos arder de deseo.
Lastimosamente Lucía se incorporó y dijo que tendría que regresar a la casa de sus tíos, pero al no ver a los alrededores a nadie, Ariza dijo que la llevaría ella, y aunque Lucia se negó ya que el evento de la muestra iniciaría en poco tiempo más, no cedió en el empeño de llevarla así que la montó en Oro, pues era lo que tenía mas a la mano. Ya teniendo Lucía sobre el caballo, Ariza montó para sentarse atrás de esta y tomar las riendas.
- No tengas miedo - le dijo al oído Ariza, quien por la posición en la montura facilitaba enormemente este acercamiento y sujetando las riendas empezaron a galopar lentamente.
Durante el camino a la casa de Don Gabriel, el movimiento del galope sobre Oro, hacía que los cuerpos de ambas mujeres rozaran unos con otros. Ariza sujetaba en un abrazo firme y seguro a Lucía sujetando las riendas cada vez un poco más ajustado, provocando un mayor acercamiento. Lucía apoyó su cabeza sobre un hombro de Ariza y esta se limitó a aspirar el olor que despedía su cabellera. Un olor a limpio, a campo, al igual que su cuerpo y esas piernas que a cada paso de Oro quedaban mas a la vista, pues el vestido subía por piernas dejándolas libres y a la vista de ella...
Ambas se estaban entregando en silencio. Ninguna habló durante el trayecto, temiendo romper ese encanto especial del momento. Lucía no sentía dolor en su pie, solo sentía la dureza de los pechos de Ariza la cual dejaba atravesar por su camisa, unos pezones erectos gracias al roce de la espalda de la muchacha. De igual forma los brazos de Ariza rozaban los pechos de Lucía y esta dejaba de lado su cabellera para que al galope, el hombro de desnudo de Lucía chocara con los labios de Ariza "sin querer" lo que las excitaba a las dos.
Al llegar a la casa, bajó primero Ariza y sujetando a Lucía de la cintura la bajó lentamente y al no moverse ni Oro ni ella, quedó entre los dos y sin soltarse del agradable lazo que tenía en su cintura, Lucía se acercó lentamente a la boca de Ariza depositando un suave beso en los labios de la muchacha quien al principio no correspondió debido a la sorpresa, pero que disfrutó como nunca. Al ver que no tenía respuesta se apenó y al momento de decir palabra alguna...  Ariza fue quien se acercó a ella depositando un beso mas profundo, abriendo sus labios e intentando hurgar con su lengua en los labios de Lucía quien ante tal reacción solo sujetó de la nuca a su compañera para sentir ese beso mas profundo al acercarse mas y mas.
Tuvieron suerte de que no estuviera nadie por los patios de la casa, aunque también Ariza tuvo que ayudar a entrar a su casa y acomodarla en una poltrona para que descansara. Después tomó un taburete donde colocó la pierna lesionada de la muchacha y delicadamente tocó la zona para checar si había algo mas grave... a lo que Lucia comentó..
- Creo que no hay nada roto, si así hubiera sido, no te aguanto todo el viaje...  me hubiera desmayado en tus brazos...  ja, ja, ja, que no hubiera estado nada mal... - dijo recuperando nuevamente su humor...
- Bueno, de todas maneras habrá que llamar al doctor y que venga a revisarte.
- Claro, no te preocupes... Tú tienes que regresar a la muestra, así que no te quedes mas tiempo aquí y vete ya que se te hará tarde...
- Que, ¿ ya quieres que me vaya?  dijo Ariza y se quedo seria.
- No, claro que no, pero ya estoy bien, no te preocupes...yaaa....jejeje. Anda que no evaluaran tu producto si no estas allí..
-Bien, vendré mas tarde.
-Claro, aquí estaré... No te preocupes... No me voy a ir por allí jajajaja.
Vaya que esta muchacha no perdía su sentido del humor en las peores circunstancias. Al salir de allí, Ariza se quedó preocupada, pero afortunadamente había llegado la sirvienta de la casa y ya no dejaría a Lucia sola.
Mientras tanto Lucia pensaba...  "No te hubiera dejado ir... Pero tienes que estar en la muestra...  Es una delicia estar entre tus brazos... y ese beso, que para darlo alguien muy serio como tú, estaba lleno de pasión y deseo... como el que siento yo por ti...".
Al finalizar la muestra y después de haberle dicho a Don Gabriel y su esposa lo sucedido con Lucía, Ariza fue a visitarla para ver como seguía y para avisarle que saldría por una semana a la capital a hacer bastantes entregas de sus vinos, pues nuevamente había sido elegida la mejor productora de vinos de la región.
- Voy a la capital, por una semana - dijo seriamente Ariza, sin perder su porte serio.  Discúlpame - agregó.
- No tengo porque disculparte, es tu trabajo y menos lo haré si me dices, que me extrañarás - contestó Lucía.
-Claro que te extrañaré, estaré esperando con ansias que transcurran estos días.
-Eso espero - dijo Ariza con sus habituales sonrisas - Porque yo también estaré desesperada por ti.
Solo un lenguaje que ellas entendían, era ese intercambio de palabras. Nadie que no a amado a una mujer verdaderamente sabe lo que significa.
Al finalizar la semana, y ya de vuelta a la finca, lo que más sorprendió a Ariza fue ver a Lucia en el portal de su cabaña...
-¿Cómo sabias que llegaría a esta hora? - preguntó alegre.
-Que no he sabido, solo que me he quedado aquí todo el día para esperarte ja ja ja.
-Eres una loca, pero me encantas, ¿ Lo sabes?. - dijo Ariza acercándose a ella para darle un abrazo deseado tan intensamente esos siete días de ausencia y esperó a estar dentro de la cabaña, para hacerlo mas fuerte y sobre todo besar esos labios que había soñado noche a noche durante su estancia en la capital.
Como faltaba poco para el anochecer, Ariza mando a uno de los hijos de un peón para avisar a Don Gabriel que Lucía se quedaría a pasar la noche en su cabaña.. Cosa que no fue mal tomada por esos señores.. Pero que no sería desaprovechada por la pareja.
Al caer la noche y solo contando con el canto de los grillos como sonidos nocturnos, y el crepitar del fuego en la chimenea de la casa, decidieron comenzar la entrega de su amor. Ariza de notable fortaleza tomo en sus brazos a Lucía para conducirla a la cama y durante todo el camino no cesaron de besar sus bocas, sumergiendo en la humedad de las mismas sus lenguas desesperadas de continuar descubriendo sus sabores. Mordiendo suavemente los labios de Lucía, depositó el frágil, pero bien formado cuerpo de Lucía sobre ese colchón mullido y confortable... quedando esta boca arriba, dispuesta a ser amada por Ariza.
Poco a poco y mientras besaba la cara y el cuello de la chica, Ariza comenzó a desabotonar la camisa para dar paso a unos pechos protegidos por un hermoso soutien de color negro el cual delineaba un hermoso par de pechos los cuales al desabrochar el sujetador dejaron libres también un par de pezones erguidísimos y listos para comenzar la batalla. Ariza paso su lengua por los dos, haciendo que estos vibraran de deseo, abriendo su boca y chupando uno y después el otro, regresaba al primero y así continuó por un buen rato, mientras escuchaba los gemidos de Lucia que se estaba poniendo a mil con solo sentir esas caricias tan estimulantes en sus tetas...  Hacían que pidiera mas y mas por lo que bajando por el vientre hasta llegar al ombligo se detuvo un rato para saborear el sudor contenido en este y preparar el camino para llegar al tesoro de Lucia.. desabotonando el pantalón y bajando el cierre del mismo, dio un tirón a la prenda dejando a Lucia, aun sin ropa interior. Quitándola totalmente depositó un suave beso en la vagina de su amada y Ariza empezó a lamer el interior de las piernas de su compañera pasando deliberadamente por esa mata de pelos que pedía ser explorada, pero que aun debía esperar al recorrer de la lengua por las piernas.
Sujetando de la cintura a Lucia, Ariza colocó dos almohadas bajo la cadera de esta chica y tuvo a su disposición semejante banquete para sus ojos, olfato y boca, puso a mil sus sentidos para tentar cada parte y abrió sus oídos a los gemidos y peticiones de su compañera. Todo un festín sensitivo, pues lentamente depositó su lengua en la vagina, abriendo los labios de Lucia y recorriendo con la lengua toda su rajita, hasta encontrar el pequeño bombón que se escondía tras una capucha y que golosa supo chupar y acariciar con la punta de su lengua, mientras que sus dedos intentaban entrar en su vagina penetrándola primero con un dedo, pero al ver que se iba fácilmente gracias a la intensa producción de líquidos, metió tres al mismo tiempo provocando enorme placer en la chica y haciendo gritar pidiendo mas... mas... mas...  Los movimientos de cadera eran fuertes y no cesaban de repetirse, Ariza volvía loca a Ariza con ese chupado de clítoris y penetrado de vagina lo que la hizo venirse entre espasmos fuertísimos... Nunca nadie la había amado así, con esos deseos de hacerla disfrutar y llenándola de placer... Realmente le gustaba la forma de amar de la joven, después de esto no podría dejarla jamás...
Cuando dejaron de sentirse las contracciones, Ariza saco sus dedos de dentro de la vagina de Su Lucia y libidinosamente se puso a chuparlos frente a ella, causando nuevamente su excitación, pero aun Ariza no estaba dispuesta a ceder y colocándose boca arriba le pidió a Lucia que se sentara sobre su boca y esta sujetándose de la cebecera de la cama empezó a cabalgar sobre la boca de Ariza con un subido y bajado de caderas envidiable, mientras Ariza penetraba una y otra vez con su lengua erecta esa vagina y apretando las nalgas de la muchacha lo que le daba mas placer a esta...  En pocos momentos estaba de nuevo teniendo un orgasmo como pocos sobre la boca de Ariza y la llenaba de líquidos toda la cara, se vino a chorros, provocados por una lubricación extraordinaria. Un poco cansada de las maratónicas entregas se quedó recostada sobre el brazo de esta y cerrando los ojos comentó....
- Para ser tan seria, tienes una forma espléndida de hacer el amor... te lo tienes bien guardado el secreto jejejeeje... pero ahora me toca a mi...ja ja ja ja.
- No te preocupes amor, tenemos el resto de la noche y todas las noches que tu quieras. para que yo me entregue a ti... Te amo.
- Yo también te amo.

Autora: Lalita - San
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