Una Caricia

Esa mañana se despertó sintiendo el vacío que había en su vida. Miró a su alrededor como buscando a alguien, sabiendo que no la iba a encontrar. Suspiró, se levantó y se dirigió al baño, quería ducharse y sacarse de encima ese sentimiento que albergaba su alma. Pero cuando salió de la ducha, se dio cuenta que seguía sintiéndose igual. Fue a la cocina, calentó el café y con la taza recorrió el departamento; casi automáticamente se detuvo frente al portarretratos, se quedó observando en silencio y se percató de cuanto extrañaba su presencia.
Hacia mas de un año que se había quedado sola. Una tarde volvió mas temprano y se había encontrado con esa imagen, que le paralizó el corazón, y le había quitado el aliento. Encontré a Carolina en la cama con otra mujer. En ese momento quiso correr, pero sus piernas no respondieron y su actitud la tomó por sorpresa. Arrancó a su amada de los brazos de esa mujer, y tomando la ropa de ambas las había echado a la calle.
Llegó al trabajo y se encontró con trabajo pendiente sobre el escritorio. Realmente estaba agotada, sentía su cuerpo bastante cansado, tanto por el trabajo como de la misma soledad.  Cayó sobre el sillón y suspirando puso su mente en movimiento, necesitaba distraer su atención de los pensamientos que la estaban acosando. Estaba tan concentrada en todo eso que no se percató que Paola había entrado a su despacho. Era su secretaria hacía mas de 2 años y conocía su elección sexual, pero nunca habían conversado. La voz de esa chiquilla la trajo a la realidad y se sobresaltó quedando totalmente pálida y absorta. Paola la miró, se acercó y puso una mano sobre el hombre como para calmarla. Pero produjo un efecto contrario a lo esperado. Un nerviosismo incontrolable se apoderó de Carla. Se quedaron mirando fijamente, perdiéndose en la mirada de la otra. Carla conocía esa sensación pero no la comprendía. La había sentido antes por Carolina. Paola casi en un gesto automático acarició su rostro y al darse cuenta de lo que hacía se detuvo en seco y caminando hacia atrás, con una vergüenza infinita dejó sobre el escritorio el memo que le traía para la firma, y casi corriendo salió de la oficina.
Paola tiene la misma inclinación sexual que Carla, y a pesar de saber eso y que su jefa le venía gustando hacia un buen tiempo, nunca se atrevió a confesarle nada. No quería perder ese trabajo, pues con el sueldo se pagaba la carrera y un pequeño departamento que había alquilado cuando decidió venir de su pueblo, escapando de una desilusión amorosa.
La actitud que había tenido con Carla la dejó sin aliento, pero fue mas fuerte la atracción que sentía y al verla tan triste y cabizbaja solo quiso, con esa caricia casi inocente, brindarle su apoyo para quitarle la sensación de soledad. Y ahora después de lo ocurrido, solo quería salir corriendo y desaparecer.
Carla, se quedó sentada, muda y paralizada ante lo que había sucedido, no podía comprender lo que pasaba. Si bien había mirado a su secretaria muchas veces, con esa mirada inquisidora, pues la belleza de Paola le provocaba un cosquilleo en el vientre que no quería sentir por el solo hecho de ser su secretaria. Ya que nunca quiso mezclar los negocios con el placer.
Hizo varios intentos por encontrar a Paola en su escritorio a través del teléfono, pero no lograba encontrarla. Entonces salió de su oficina para buscarla o preguntarle a algún empleado si la habían visto, pero la sorpresa fue grande cuando vio a su secretaria sentada, pálida casi transparente, sin poder moverse. Carla se acercó a su escritorio y apoyando las manos en él, acercó el rostro al de Paola, y muy suavemente, bajando el tono de voz, seductoramente y para no sobresaltar a la muchacha le dijo: - Paola, ¿puedes venir a mi oficina por favor? -. Pero logró todo lo opuesto, pues cuando esa niña escuchó la voz de Carla dio un salto y se quedó sin aire mirándola fijamente sin saber que hacer. Y Carla con algunos años de experiencia, le sonrió sensualmente, se dio vuelta y volvió a su oficina, dejando la puerta abierta. Paola entró tímidamente, dando pasos cortos. Carla estaba parada al lado de la puerta esperando, cuando Paola entró, cerró la puerta y le pidió que se sentara. Se quedaron en silencio mirándose a los ojos, perdiéndose en esos verdes que tenía esa chiquilla; la observó con mas detenimiento, como estudiándola, cosa que hizo que Paola se pusiera mas nerviosa todavía. Entonces Carla carraspeó y soltó la pregunta, sorprendiendo a Paola como a si misma - ¿por qué hiciste eso?. Y Paola creyendo que le recriminaban la actitud se sonrojó y por su mejillas rodaron algunas lágrimas de vergüenza. Carla se levantó y se sentó a su lado en la otra silla. Con su mano secó con mucho cuidado y cariño esas lágrimas, muy suavemente, he hizo que Paola se estremeciera y provocándolo en ella misma. Retiró la mano y tomó las manos de Paola que a esas alturas parecía una chiquilla asustada y estaba acurrucada en la silla.  Pao, calmate, no hiciste nada malo, no te pongas de esa manera, solo que la reacción que tuviste llamó mi atención, nada más -. Paola la miró con los ojos llorosos, desconcertada. Carla le acarició el rostro mostrando una ternura que su secretaria no conocía. Pues la imagen que tuvo siempre de su jefa, era la de una mujer fría y muy pero muy seria.  Por qué no vienes a cenar a casa y conversamos mas tranquilas, no creo que este sea el momento ni el lugar para aclarar nada, aquí solo logro que sigas poniéndote nerviosa, yo solo quiero que te calmes, no has hecho nada malo, simplemente me llamó la atención, y debo confesar que tu caricia me ha gustado -. Entonces Paola suspiró como aliviada, pero la presencia de Carla tan cerca era lo que ahora la ponía nerviosa. Aceptó la propuesta. Al salir de la oficina, se subieron al auto de Carla para ir al departamento. Para los empleados no era raro que se fueran juntas ya que muchas veces Carla alcanzaba a Paola a su casa cuando tenían alguna liquidación de sueldos del personal y se quedaban hasta altas horas de la noche en la oficina para cerrar todo. Durante esas noches, Carla había mirado a Paola con otros ojos. Le resultaba muy atractiva. Su cuerpo de 1,80 m esbelto y bien formado, su cabello con el largo hasta los hombros con un negro azabache y muy cuidado, le resultaban terriblemente seductores, sin mencionar esos ojos verdes que hacían que cada vez que cruzaban la mirada, se perdía en ellos como en una nube.
Cuando llegaron al departamento, Paola se sorprendió al ver ese living comedor tan cálido, muy distante a lo que su jefa solía aparentar en la oficina. Carla le dijo que se sentara que iba a la cocina y enseguida regresaba con las cosas, pero que quería ponerse mas cómoda. Dejó el pedido en la mesa de la cocina y fue al dormitorio que por la ubicación del mismo y de un espejo grande que había en su interior, uno podía ver casi todo el contenido. Carla conociendo esto, se sacó la ropa quedando solo en ropa interior, dejando deliberadamente la puerta abierta, pasenadose de un lado a otro de la habitación, semidesnuda para que Paola la viera. Y a Paola casi le da un vuelco el corazón cuando vio el cuerpo de la escultural rubia mostrándose ante ella. Quería bajar la mirada sintiendo vergüenza por la situación, pero luego se percató que si Carla hubiera querido que no la vieran, hubiera cerrado la puerta.
Entonces se levantó del sillón, en silencio y se dirigió al cuarto, sin que Carla lo notara, mientras buscaba algo en un estante del placard, le tomó por la espalda delicadamente y comenzó a besarle el cuerpo, Carla tiró la cabeza hacia atrás sintiendo los labio suaves de Paola en su espalda y sus manos la buscaron para atraerla hacia ella y cuando esos cuerpos se rozaron, Carla sintió como los pechos de Paola comenzaban a endurecerce, se dio vuelta y atrapó a Paola con su boca, le dio un beso tierno, suave y la boca de la muchacha la enloqueció y comenzó a desvestirla, lentamente, recorriendo mientras todo el contorno de su cuerpo, quedando al fin en igualdad de condiciones, y con mucha delicadeza posó sus manos sobre los pechos de Paola, dándoles un masaje intenso y fogoso, y palpó como los pezones se paraban, la abrazó y Paola le quitó el soutien, dejando esos pequeños pero tentadores senos al descubierto con los pezones parados como llamándola, invitándola y atrapó uno primero, jugando con su lengua rodeándolo y logrando que se pusiera mas duro si eso fuera posible, y repitió la acción con el otro, bajando lento por el vientre, hasta que llegó a su sexo,  y con una suavidad que enloqueció a Carla, la lengua comenzó a jugar con el clítoris , y sintió la exclamación de placer de su compañera, intentó penetrar con dos dedos la vagina, y como no tuvo resistencia por la lubricación terriblemente intensa, sacó los dos dedos y la penetró con tres, y jugueteando con ellos dentro de esa mujer, sintió como a quien deseara por tanto tiempo se estremecía por la forma de hacerle el amor. Y siguió con esa tarea hasta que sintió como Carla comenzaba a jadear cada vez mas tomando la cara de Paola hundiéndola sobre su sexo y comprendió que estaba llegando al orgasmo, el cual no tardó en llegar con una violencia que no había conocido antes y se quedó así hasta que Carla dejó de moverse y entonces retiró los dedos de dentro de la mujer y subió besando delicadamente el cuerpo hasta que sus bocas se encontraron en un fogoso beso, indicando a Paola que todo esto recién comenzaba. Carla se separó y quitó la ropa interior, muy pausadamente jugando con las puntas de sus dedos, tomando los pezones de su compañera, dando pequeños tirones que hacían que diera pequeños grititos de placer, atrapó uno con la boca y lo mordisqueó dócilmente tironeando despacio como queriendo arrancarlo y Paola saltaba en la cama, agarrando las sábanas poniendo todo el cuerpo muy tenso, entonces Carla comenzó a bajar por el vientre de la chiquilla, dando pequeños mordiscos y jugando con la punta de su lengua, sintiendo como la excitación de Paola era cada vez mayor mientras con la respiración entrecortada le pedía por favor, que la estaba enloqueciendo que ya no soportaba mas, entonces sin hacerse rogar, atrapó con su lengua el clítoris y el sentir la excitación y el olor a mujer caliente hizo que se excitara de nuevo, metiendo dos dedos dentro hasta casi perderlos, vio como Paola se retorcía en la cama jadeando por el placer que le estaba provocando, siguió con su labor hasta que sentir como le llegaba un orgasmo a esa niña, fuerte, violento y dejando ese cuerpo jadeando y sin fuerza.
Se abrazaron dándose pequeños besos llenos de ternura. Y de esa manera sellaron esa relación compartiendo millones de momentos, nacidos a partir de una caricia.


Autora: Buff_ar
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