¿TE ABUSA TU COMPAÑERA?. NO ESTAS SOLA.

¿Qué es el maltrato?

El maltrato es un patrón de comportamiento donde una persona trata de controlar los pensamientos, las creencias, o la conducta de su compañera, amiga, o cualquier otra persona cercana. Puede incluir abuso físico, emocional, sexual, y/o económico.
El maltrato se encuentra en comunidades de lesbianas, bisexuales, gays, transgéneros y heterosexuales, y cruza todas las líneas sociales, étnicas, raciales y económicas. El tamaño, la fuerza, las creencias políticas, o la personalidad de un individuo no determina si puede abusar o ser abusado/a.
Nadie tiene el derecho de abusar y nadie merece ser maltratada.

Puedes estar siendo maltratada si...

- Siempre te sientes nerviosa, y cambias tu comportamiento para evitar su mal humor.
- Te ridiculiza o te humilla.
- Ella parece ser dos personas distintas.
- Trata de controlar con quién hablas, a dónde vas y qué haces. No ves a tu familia o a tus amigos para evitar sus celos o su enojo.
- Te fuerza/coacciona a tener sexo o te hace daño durante el sexo.
- Quiere que dependas de ella para el dinero o espera que la apoyes economicamente.
- Amenaza con decir en tu trabajo, familia u otra gente que eres lesbiana/bisexual.
- Te acusa de tener aventuras con otra gente.
- No estás segura de dónde comienza o termina una escena de s/m o ella no respeta tus palabras claves de seguridad, reglas o límites.
- Te amenaza, te grita, tira cosas, abre tu correo, lee tu diario, rompe o roba tus cosas.
- Usa tu raza, edad, orientación o identidad sexual, habilidad física, condición de inmigración, clase, el tamaño o la apariencia del cuerpo, tu religión, condición de VIH, etc. en contra tuya.
- Te da bofetedas, te hala, te empuja, te golpea, te patea, te quema, te da puños, o te aprisiona.
- Ella retiene tus medicamentos o te mete en situaciones que comprometen tu salud.
- Culpa su comportamiento en el alcohol, las drogas, o una historia de abuso.
- Rechaza el tener sexo contigo para humillarte o castigarte.
- Amenaza que te van a quitar a tus hijos, y/o abusa de sus o tus hijos.


Te han dicho

Las mujeres somos seguras, no nos abusamos la una a la otra.
El abuso ocurre en relaciones entre mujeres con tanta frecuencia como en las relaciones heterosexuales, y hay mujeres que han sido lastimadas seriamente e incluso matadas por sus compañeras.

¡Pero si nunca te he golpeado!
El maltrato no se trata solamente de la violencia física, sino del control. El golpear es frecuentemente innecesario para mantener el control en una relación. El abuso verbal, emocional y económico pueden ser armas poderosas y devastadoras.

Tú también me has golpeado a mí, si yo soy abusadora, también lo eres tú.
El maltrato no es nunca mutuo. Aunque ambas personas pueden usar la violencia, la diferencia es que, mientras las abusadoras la usan para controlar a sus compañeras, las supervivientes usan la violencia para defenderse o para tratar de parar el abuso.

Tú sabes que yo nunca te haría daño. Estaba drogada, no sabía lo que yo hacía.
Las abusadoras frecuentemente culpan a las drogas, el alcohol, o cualquier cosa aparte de sí mismas por su comportamiento. Pero el maltrato no resulta de la adicción, sino que es una elección de comportamiento. Hay muchas abusadoras que no toman y mucha gente que abusan drogas que no maltratan. Aunque ella pare de usar drogas o alcohol, esto no garantiza tu seguridad.

Tú no comprendes, tan solo estoy siendo «butch.»
Culpar el comportamiento abusivo al ser «butch» insulta a las mujeres «butch» y no es nada más que una excusa para negar el maltrato. Aunque algunas «butches» maltratan, también lo hacen algunas «fems.» Tú y/o tu abusadora pueden identificarse como «butch,» «fem» o ninguna de las dos. El maltrato puede suceder en toda clase de relaciones, sin considerar la identidad sexual o de género.

Yo pensaba que te gustaba el sexo fuerte.
Nadie quiere y a nadie le gusta ser violada o maltratada. Aunque algunas abusadoras dicen que su comportamiento abusivo es en verdad parte de una escena de s/m, el s/m requiere el consentimiento de todas las participantes, y cualquier participante puede parar una escena en cualquier momento. Si ella no respeta o transpasa tus límites o ignora tu palabra clave de seguridad, esto no es s/m  es abuso.

¿Cómo puedes decir que te abuso cuando eres más fuerte que yo?
El maltrato se trata de control, no de tamaño ni de fortaleza. No hay manera de distinguir al mirar a dos personas y saber cúal es la abusadora y cúal está siendo abusada.

No lo haré de nuevo, nunca más, te lo prometo. Buscaremos ayuda.
Las abusadoras pueden parecer arrepentirse o prometer cambiar después de un incidente, pero a menudo estas promesas no son más que esfuerzos para impedirte dejarla. Para que ella cambie de verdad, ella tiene que tomar responsabilidad completa por el abuso, y tiene que comprometerse a comportarse de una forma respetuosa y no abusiva, sin hacerle caso al hecho de que ustedes se quedan juntas o no. Este tipo de cambio no sucede de la noche a la mañana y por lo común requiere la ayuda de un programa acreditado por el estado para abusadores. La terapia de parejas no ayuda para que las abusadoras dejen de ser abusivas, y puede ser peligrosa para tí.

Siempre dices lo increíble que nuestra relación es. ¿Cómo puedes decir que soy abusiva?
Las abusadoras pueden ser personas encantadoras, maravillosas, atentas, y divertidas. Si no lo fueran, nadie saldría con ellas. El hecho de que ellas pueden ser simpáticas no quiere decir que no pueden ser abusivas, y no justifica el abuso.

Plan de Seguridad

Confía en tus instintos. Si algo te dice que la violencia está por empezar, presta atención. A continuación hay algunas sugerencias que pueden ayudar con tu seguridad, pero decide por tí misma cuáles son las mejores opciones en tu propia situación.

En general, puedes...

- informar a una persona segura que es lo que sucede y que quieres que haga en una emergencia. Puedes darle una palabra o frase como código que puede indicar que necesitas ayuda.
- guardar dinero, llaves, medicamentos, «green card» (tarjeta verde) y/u otros documentos importantes, ropa, o cualquier otra cosa que necesitarías en casa de un amigo o miembro de familia, en el trabajo, en el baúl del carro, u en otro lugar fuera del alcance de tu abusadora.
- conseguir apoyo para tí misma y para tus hijos (ponte en contacto con amigos, familia, o uno de los recursos enumerados más adelante.)
- conseguir una orden de protección, disponible sin costo alguno en cualquier corte del estado (o por la policía después de horas laborables). Una orden de protección puede ordenar que la abusadora deje de abusarte, que salga del apartamento/la casa, que te compense para gastos relacionados al abuso, y/o darte apoyo económico y custodia temporal de tus hijos. Las ordenes están disponibles sin considerar la orientación sexual, condición de inmigración o si se han registrado como compañeras domésticas, o el hecho de haber o no haber vivido juntas.
- Si quieres dejarla, no tienes que esperar que algo terrible suceda. Puedes irte cuando quieras o puedas.

Durante un incidente, puedes...

- moverte a un cuarto donde no haya armas (por ejemplo, fuera de la cocina o lejos de donde se guarda una pistola).
- ponerte cerca de una puerta u otra ruta de escape.
- llamar a la policía. Aunque el sistema legal puede ser homofóbico, racista y clasista, si tú crees que la policía podría ayudar en tu situación, no dudes en usarla. Es ilegal que la policía te pregunte sobre tu condición de inmigrante o que llame a Inmigración cuando intervienen en una situación de violencia doméstica.

Si decides irte, puedes...

- conseguir atención médica para cualquier daño que tú o tus hijos tengan. Aparte de asegurar que estés bien, los archivos médicos pueden ser útiles en el futuro para documentar el abuso.
- buscar un lugar seguro donde quedarte (con una amiga, compañera de trabajo o pariente, en un refugio para mujeres maltratadas o un motel). Si tienes que irte pero no puedes hallar donde quedarte, los hospitales y los aeropuertos son dos lugares que por lo común están abiertos las 24 horas del día.
- cambiar tus rutinas cuando sea posible para que sea más difícil que ella te encuentre si no quieres verla, por ejemplo, tu horario de trabajo, dónde y cúando vas al colmado o a la lavandería, cúando y dónde tienes citas médicas o terapia, etc. Si no puedes cambiar tus rutinas, busca a alguien que pueda acompañarte para que no estés sóla si se encuentren.
- conseguir apoyo. Confía en tus instintos sobre en quien puedes confiar para mantener tu paradero y actividades confidenciales. Puede ser útil enfatizar la importancia de confidencialidad a la gente que forma parte de tu sistema de apoyo