EL RITMO DE LA PASION

Bailar el  ritmo  samba que se escuchaba en esos momentos, solo hacia que  chorros de sudor corrieran por mi cuerpo.     Al no traer sostén,  mis pechos se pegaban a la  tela de la camiseta que  cubría  esa parte de mi anatomía.  Igual, no parecía traer nada, pues mis pezones se marcaban en demasía  bajo la ajustada prenda.... Me sentía desnuda y la idea me encantaba, pues el calor era tanto, que realmente hubiera deseado estar así sin nada encima.   Esos mismos ríos de sudor, convertidos en  una  creciente  humedad  también se sentían correr por entre mis piernas y solo quería seguir allí convulsionando mi cuerpo y mis sentidos, no deseaba pensar en nada más que no fuera disfrutar esa noche;  estaba disfrutando enormemente la fiesta a la que me había invitado mi amiga Korina.

Ella era la jefa de mi equipo de trabajo y había armado tremendo  wateke aprovechando que sus papás no estaban en la ciudad.  Así que  nos invitó a todas las chicas del grupo a pasar un rato a gusto en su casa, era viernes y realmente habíamos tenido una semana muy agitada, pues se había decidido  renovar  la gerencia general y los cambios administrativos exigían un extra de tiempo laboral, así que realmente nos merecíamos esta fiesta, para descargar todo el estrés acumulado.   Un pequeño tonel de agua loka, bebida que Korina había inventado mezclando varios tipos de ron, pisto y tequila aderezadas con refresco de cola..¡¡ Dioses ¡! Era una delicia, pero había que tener cuidado al beberla en exceso, pues al igual que su nombre,  hacia que perdiéramos la cordura   y podíamos cometer cada locura bajo sus efectos.

  Si.   Yo seguía bailando al ritmo de esa música que me hacia moverme cada vez mas sensual. El efecto del agua loka ya me estaba llenando los sentidos,  fue allí cuando   decidí beber  no beber un baso mas,  si no,  quedaría    sedada completamente y  aun  deseaba  disfrutar mas de esta noche de diversión y locura.

Fue con ese pensamiento que  opté por vaciar el contenido de mi baso en  la primera maceta que encontré en el pasillo, terminé también  por echar el baso al cubo de la basura y me dirigia de vuelta a la sala  cuando la vi entrar por esa puerta.    Como explicar la imagen que aparecia ante mis ojos, ella era como  un ángel bajado del cielo.  Se veía  esplendorosa,  un aura luminosa la rodeaba y  pensé que quizá había decidido dejar el agua loka demasiado tarde pues,  o estaba viendo visiones,  o había sido transportada al mismísimo  cielo en ese instante.

Su porte me deslumbró.  Increíblemente alta  y eso que no se veía que trajera tacones  que aumentaran su estatura.   Cabello negro, que con ondulantes rizos enmarcaba un rostro moreno  y adusto.   Ojos impresionantemente azules.  Tenía que comprobar que no eran pupilentes  y una boca..  Dioses. unos labios que invitaban a ser devorados en ese preciso momento. Yo anhelé  desde ese instante tenerlos entre los míos.

Sus hombros desnudos permitían observar  su  torso musculoso sin dejar de ser estético y unas piernas que se extendían  hasta  perderse en la inmensidad. Parecía una escultura misma. Su jeans dibujaba   su piel,  porque parecía estar fundida en esa tela.

No,  no era un ángel, era una diosa bajada del mismo Olimpo.  Una diosa que se había dignado a bajar entre meros mortales, y   allí estaba yo   no perdiendo detalle de toda ella.

Desde ese momento,  no la perdí de vista, mis ojos ya no encontraban justificación alguna para posarse en cualquier ser viviente u objeto que me rodeara. Mi cuerpo sin control se limitó a seguir esa divina presencia y me quede observando cuando,  adentrándose a la sala, esta chica que acababa de llegar a  saludar  a Korina con cálido beso en la mejilla, eso me hizo sentirme  bien  internamente, no se que hubiera hecho si sus labios se  hubieran posado en los de mi amiga.  Tropezando un poco, solo atine a recargarme en el pestillo de la puerta de la sala  No alcanzaba a llegar aun a los sillones, el efecto del agua loka ya estaba ejerciendo fuerte influencia en mis sentidos o seria que    ese efecto era producido por tan deliciosa vista de  la despampanante mujer y el  excitante aroma que había dejado  como estela  de su recorrido.

Mi respiración  comenzó a agitarse más, cuando  al cambio de ritmo se digno a bailar convirtiéndose en el centro de atención de todo el grupo.   Nos tenía embobadas. Su torneado y esbelto cuerpo nos tenia a todas con la boca abierta y sus movimientos adquirían a cada segundo, un sensual movimiento que mis sentidos consideraban cada vez mas obsceno.   Pero que todas, sin duda alguna, disfrutábamos cada vez más y más.

Irradiaba magnetismo,   pero increíblemente nadie se acercaba a ella, era como si prefiriéramos   observarla o quizá la encontrábamos inalcanzable. 

Fue cuando ese pensamiento    atravesaba mi mente, que sentí un shock eléctrico en mis duros pezones, al mismo tiempo sentí,   como de mi entre pierna empezaba un lento fluir que por mas que quisiera no podía detener.   Y es que Ella me estaba mirando.  Si desde su pedestal al centro de la sala. Me veía a mí... Y  yo empecé a sentirme  una bendecida por esas miradas recibidas.   Se había dado cuenta de que yo la miraba extasiada.Como si con mi mente estuviera exigiéndole  que me dedicara su mirar azul y así fue.   

Fue acercándose  lentamente hacia mí.  En ese momento sentí mis piernas temblar y por todos los dioses de la mitología antigua,  pedía que no me fallaran mis piernas en esos momentos  sino,  me desplomaría  en media sala.  

No, no sucedió nada  aguanté  firmemente recargada en esa pared blanca hasta que ella llegó hasta mi.    Se acercó lentamente sin apartar su vista de la mía. Mis ojos verdes empezaron a sentir como ese azul intenso empezaba a encenderme  toda.  Acercó su mano .   Y de manera delicada tocó mi cara, desde el nacimiento del cuello hasta  mi corto y rubio cabello, que por los excesos de sudor se pegaba a mis sienes.

Con sus dedos largos  apartó los mechones de mi cara.   Sentía en esos momentos corrientes eléctricas que culminaban en mi entrepierna haciéndola presa de pequeñas pero rápidas explosiones  internas.  Acercó su boca a mi cuello,  dió una larga aspiración su boca a escasos milímetros de él solo me dejó deseosa de sentir sus labios.    Como buena diosa cazadora olía a su presa y por lo visto le gustó la que tenia enfrente, pues me tomó de la mano y me jaló del centro de la improvisada pista de baile, hasta el pequeño corredor que daba al balcón.  

Sentí como todas las miradas seguían nuestros andares, pero era entendible que no quisiera quedarse en el centro de la improvisada pista de baile pues era el centro de las atenciones,   pero en vez se hacerme sentir incomoda, aumentaban mi grado de excitación.  Yo,  era ahora el centro de atención solo de ella, pero  no me importaba. Solo me sentía atraída por  esa enigmática mujer que me había llevado consigo sin que opusiera resistencia alguna.   Y ya estando solas,  sus manos se posaron en mis hombros y dándome vuelta me puso frente a sí, me dispuse solo a disfrutar ese exquisito momento que se avecinaba..

  Pegó su cuerpo detrás mío y empecé a sentir su ondulante reptar por mis nalgas y espalda.   Con una de sus piernas empezó a separar las mías,  haciendo que dejara caer el peso de mi cuerpo en su muslo.  Era tan fuerte que podía confiar que no me dejaría caer, así que solo dejé que la fuerza de mi cuerpo me abandonara para empezar a frotarme en su muslo.  No la veía, pero pude percibir su sonrisa.  No me pregunten como lo hice solo sabia que ella estaba contenta con mi proceder.

  Pasando sus manos por mi pecho empezó a sujetar entre sus dedos mis pezones que estaban ya como roca ardiente,  sus suaves movimientos hicieron que cada vez mas mi fluir se dejara notar a través de mis piernas. Mi tanga era ya insuficiente para detener los chorros de líquidos que habían empezado a correr desde el inicio de la fiesta, pero que ahora tenían más motivos para escapar de mí.

Me pegó mas a su pecho y su boca empezó a succionar trozos de piel de mi cuello, en ese preciso momento comprobé que no alucinaba, pero si que había llegado a los mismísimos Campos Eliseos.  Ella me había llevado hasta allí.  Bajó sus manos por mi vientre y la delgada tela de mi camiseta hacia que pudiera tocar mi marcado vientre, el subir y bajar del mismo le hacia saber que lo que ella estaba haciendo me hacia disfrutar   muchísimo. No la pensó para meter su mano bajo mi falda, ni  tampoco para arrancar mi pequeña tanga. Les digo que su fuerza era indescriptible.  Sacó el pequeño trozo de tela de entre mis piernas y dio una larga aspirada  ¡¡ Dioses!! Si ella no estaba ya embriagada, podía jurar que en ese momento había quedado completamente borracha.

La verdad no se que pasó después con mi tanga adorada.   Pues al volver a sentir su mano en mi entrepierna no llevaba mas que sus dedos desnudos con los que empezó a jugar con mi rubio y ralo vello que cubre mi montecitoEso era placer puro.  Desde bastantes minutos atrás, todo lo que me rodeaba había dejado de tener sentido para mi me estaba entregando a esta desconocida de enigmática mirada y no me importaba.

Eso pude comprobarlo de nuevo, cuando decidió de un rápido movimiento ponerme frente a ella y  darme un electrizante beso en mis labios.   Su lengua no pidió autorización para adentrarse en mi boca y con sus dientes empezó a morder mis labios de manera desesperada.   El respirar se estaba tornando cada vez mas difícil sus manos rodeaban mi pequeña cabeza y me atraía con fuerza devastadora a su boca.

Fue en esos momentos cuando   necesité empujar con todas mis fuerzas para apartarla de mí pues estaba casi sin aliento ya. En ese instante  me miró a los ojos y se dio cuenta de que solo necesitaba unos momentos para respirar, en mis ojos veía el deseo que corría por mis venas, igual que el sudor que empapaba cada vez mas mi cuerpo. Por un momento todo tomo de nuevo su matiz. No había  publico a nuestro alrededor que  guardaba atención a lo que sucedía de manera religiosa,  solo el fondo musical  y nuestras respiraciones era lo que se escuchaba en ese momento. 

Me acercó de nuevo a su cuerpo,  y solo atiné a abrir mi boca para dar paso a su lengua inquisidora  todo perdía de nuevo  la noción en mi. Cuando mas pegaba su cuerpo al mío mi  torrente vaginal   aumentaba su caudal, no aguantaría más en tener el más exquisito de mis orgasmos y así fue.    Solo basto que ella hundiera dos dedos de su mano en mi gozosa entrepierna para hacerme estallar en un orgasmo múltiple que me arrancó media vida.   Media vida que estaría igualmente gozosa de entregarle una vez más.


Autora: Lalita San
Lalita_san@hotmail.com