PROVOCACION

Día agitado en la guardia. Los fines de semana suelen ser los peores días: alcoholizados, accidentados, heridos en riñas callejeras, hipocondríacos en crisis, mamás preocupadas con niños pequeños. Ese sábado en la noche todo parece especialmente alocado, y Valeria como jefe de piso, corre de un lado a otro, procurando que todos los pacientes estén bien atendidos, atendiendo a su vez las demandas de los médicos ya que tiene en el piso muchos pacientes recién operados. Se siente profundamente cansada, mira el reloj a cada rato, desea que el turno termine y a la vez quisiera estar hasta que todos los operados despertaran para asegurarse que no hay problema con ninguno de ellos. Rellena fichas con letra prolija en el cuarto de enfermeras en un raro momento de tranquilidad y una compañera le pregunta:
- ¿Quieres un té?.
- Sí, gracias, me vendría bien.
- ¿Viste que tenemos nueva cirujana en nuestro piso?.
- No, no sabía…a ver…déjame ver la lista de novedades.
Leyó y se encontró con un nuevo nombre. Marcia Ruggieri, había oído hablar de ella y sabía que el sanatorio estaba detrás de ingresarla desde hacía tiempo, queriendo que dejara el Smith. Nunca la había visto en persona pero sabía de su impecable carrera profesional y que estaba considerada como excelente en su campo.
- ¿Ya la viste?.
- No, pero tiene un par de pacientes en este piso y no ha pasado visita, así que en cualquier momento nos hace el honor.
- Espero que no sea histérica como Gutiérrez.
- No, esperemos que no…te dejo el té.
Valeria se sentó, revisó nuevamente las fichas, todo parecía en orden. Estaba concentrada con la cabeza baja cuando escuchó esa voz por primera vez.
- ¿Nurse Piriz?.
- Sí, soy yo – respondió, levantando la mirada. Se encontró con unos inmensos ojos color café y una sonrisa muy segura. No había visto antes a esa mujer, sería acompañante de alguno de los nuevos ingresos.
- Soy la Dra. Ruggieri – dijo la mujer, extendiendo la mano. Por alguna tonta razón Valeria se puso nerviosa, demasiado nerviosa, tanto que  cuando se puso de pie tiró al piso un par de fichas, lo que hizo que tuviera que estrechar la mano de la doctora con la cara sonrojada. Se puso aún más nerviosa, la doctora pensaría que era una tonta y eso no era bueno para una primera impresión. 
- Un gusto.
Marcia contuvo la sonrisa ante la torpeza de la nurse Piriz. Le habían hablado bien de esta nurse, muy responsable en su trabajo, colaboradora, sumamente profesional, todas muy buenas referencias. Lo que no le habían dicho es que fuera tan joven. Se esperaba a alguien de su edad, rondando los 40 años o mayor. Esta chica o era muy chica o aparentaba menos edad de la que realmente tenía.
Valeria la miraba, frunciendo el entrecejo, queriendo deducir cuántos años tendría esta mujer. Esta doctora era mucho mas joven de lo que esperaba, para la fama que tenía detrás. Se había esperado a una mujer en sus cincuenta largos. Sin embargo no parecía estar pasando el medio siglo, y tenía esa mirada franca y directa de quién es seguro de sí mismo que le gustó.
- ¿Tienes las historias de Pacheco y Alvez?...me gustaría que me acompañes en la visita, hay indicaciones especiales para ellos.
- Claro. Ya mismo.
Nuevamente Valeria se vio sorprendida por el trato que la Dra. Ruggieri daba a sus pacientes. Era extremadamente profesional, pero sorprendentemente cálido. Otros médicos se limitaban a hacer preguntas precisas al paciente y los familiares, rellenar la historia, indiciar medicación, estudios o tratamiento a seguir y al siguiente paciente para repetir la rutina. Esta doctora, en cambio, hablaba con el paciente, se interesaba por lo que le pasaba o en el cómo estaba llevando la recuperación emocionalmente hablando y fue otra cosa que le gustó mucho eso de esta cirujana. La ronda se alargó y la terminaron casi cuando terminaba su turno. Marcia miró el reloj, era medianoche, no había sido su intención demorarla y como tenía visita en otro Hospital decidió hacer algo al respecto así que miró a la nurse y preguntó.
- ¿Dejas el turno ya?.
- Sí.
- Voy para el Hospital Evangélico, si te sirve el trayecto puedo alcanzarte.
- Sí, gracias…muy amable, me cambio en unos minutos.
Valeria se cambio muy rápidamente, no quería abusar de la amabilidad de la doctora y la siguió hasta donde tenía el auto estacionado era un Chevrolet Astra blanco impecablemente lustrado. Al subir Marcia encendió la radio y la música de relax hindú llenó el ambiente.
- Voy a ir por Br. Artigas.
- Si me dejas a la altura de Garibaldi estaría muy bien.
- Bien.
El trayecto era muy corto así que no hubo mas intercambio de palabras. La música era relajante y el perfume de Marcia le resultaba muy agradable a Valeria, hasta le dio un poco de pena bajarse del auto. No pensó poder sentirse tan cómoda con alguien que acababa de conocer.
Llegó al apartamento, abrió la puerta tratando de no hacer ruido. Compartía apartamento con su mejor amiga de la adolescencia desde que aquella se divorciara, hacía ya un año. Al principio pensó que podía ser extraño o que no funcionaría por ser Caro hetero y ella gay pero lo real en ese momento era que Caro necesitaba un espacio y ella necesitaba un poco de ayuda con los gastos del apartamento. Caro no se hizo mayores problemas porque las amigas gays de Valeria vinieran algún sábado a hacer una previa antes de ir al boliche de ambiente y Valeria había aportado alegría a la vida de Caro después de un proceso de divorcio muy doloroso, formando una increíble dupla de compañeras de piso muy gratificante para ambas.
Encontró a Caro levantada, viendo una película de terror. Lo cual era gracioso porque no era nada valiente y se sugestionaba con los argumentos,  teniendo pesadillas después, y sufría con los percances de los personajes, todo lo cual no evitaba su adicción por las mismas.
- ¿Qué haces aún levantada?.
- Esta bárbara la peli…te dejé exprimido de naranja en la heladera.
- ¿Quieres un vaso?.
- Bueno…- respondió Caro en automático, abrazada a la almohada, arrollada en el sofá del living. Era bastante gracioso verla y Valeria trajo dos vasos de jugo tentada por la imagen y se puso a ver un poco de qué se trataba. Era una película de zombies bastante bizarra muy clase B.
- ¿Qué tal tú día? – preguntó Caro en un corte.
- Cansador, muchos operados, acompañantes nerviosos de más, hipocondríacos en crisis que son lo mas agotador…algunos médicos un poco impertinentes para completar el cuadro. Lo único bueno fue la nueva cirujana.
- ¿Está buena?.
- ¡Caro!...hablas peor que mis amigas, y tú no eres del lado oscuro.
Caro soltó una carcajada. Hacía este tipo de comentarios a propósito, para escandalizar a Valeria. Cuando Valeria estaba con sus amigas, era la más recatada, la que menos hablaba de otras mujeres. Era como muy tímida o demasiado reservada y eso le hacía gracia a Caro. Sin embargo esta vez, el hecho de que Valeria le comentara sobre una mujer le llamó la atención así que quiso saber más sobre esta cirujana nueva.
- Cuéntame de esta cirujana nueva.
- Es brillante, ya había oído hablar de ella, de su carrera y me resultaba de lo más interesante, hace tiempo que había rumores en el sanatorio de que querían traerla para el cuadro médico. Tiene un trato muy humano con los pacientes, muy cálido, se interesa por ellos como persona no solo por su patología. Y sí, esta buena también. Me alcanzó hasta cerca de aquí, iba a hacer visita a otro hospital y como terminamos la ronda casi cuando terminaba mi turno se ofreció a alcanzarme.
- Hmmm se ofreció a traerte, que amableeeeeeeeee.
- Mira que eres tonta…me voy a dormir, te dejo con tus zombies.
- Ah, no seas malita, termina de ver la peli conmigo.
- ¿Ya te asustaste?.
- No, ¡¡por supuesto que no!!...
- Si, por supuesto que sí…pero yo me voy a la cama, estoy muerta. Si salen del televisor me gritas y vengo a ayudarte…hasta mañana.
- Vete, claro, vete y si salen me van a comer y te arrepentirás el resto de tu vida por no haberme acompañado, malvada
Valeria se fue a dormir riendo bajito. Esa convivencia con Caro era buena para ella también, para convencerse que no todas las convivencias tenían que ser tan desastrosas como el año  y medio que pasó con Aleja, su última pareja. Con Aleja estuvo dos años, y decidieron convivir a los seis meses de estar saliendo, con el correr del tiempo Valeria se decía que había sido ese un gran error porque no conocía realmente a la mujer con la que estaba. Aleja era quejosa, desordenada, hiriente con sus comentarios, eternamente desconforme, siempre la estaba criticando por algo, hipocondríaca  y todo ese combo saltó a la luz apenas comenzar a compartir espacio…había sido una convivencia desgastante desde todo punto de vista. Quizás por eso después de esa experiencia había optado por alguna que otra cosa casual y ninguna mujer le había llegado a gustar como para pensar en algo a largo plazo.

***

Cuanto más conocía de Marcia, mas le gustaba. Valeria no quería preguntarse a sí misma si eso era bueno o malo, pero en el par de meses que siguieron al ingreso de Marcia, le fue gustando cada vez mas, por calidad humana, por profesionalidad pero mas que nada, por eso que la pasaba cada vez que estaba cerca, esos nervios, ese sentirse torpe y no poder dejar de mirarla aún cuando conscientemente no quisiera hacerlo. Empezó a estar pendiente de su voz, reconociéndola entre los ruidos del piso, teniendo que hacer esfuerzos para no salir del cuarto de enfermeras y no hacer obvio que tenía ganas de verla. Se cuestionaba casi a diario qué cosa le parecía tan atractiva, ya que reconocía que no era la mujer mas hermosa que hubiera visto, era 15 años mayor que ella, ni siquiera sabía si podía haber una ligera posibilidad de que fuera gay. Tampoco Marcia se le insinuaba de ninguna manera, mantenía un trato correcto de doctor a enfermera, no sabía nada de su vida personal porque nunca compartía nada de nada.  Alguna vez que otra si coincidía la salida de su turno con que ella se estuviera yendo Marcia la alcanzaba  hasta cerca de su casa, en el trayecto conversaba un poco de todo, coincidían en gustos musicales, leían cosas similares, también gustaban del cine europeo. Cuando se despojaba de la profesional, Marcia era divertida, bromista, con una conversación muy interesante, muy centrada y eso hacía que a Valeria le gustara aún más. 
Valeria espiaba a Marcia, intentando saber si podía tener una mínima posibilidad de que se fijara en ella. Queriendo descubrir si era heterosexual o gay, penetrar el muro de hermetismo que Marcia levantaba en torno a su vida personal, en dos meses apenas había podido logrado saber que nunca se había casado y que no tenía hijos porque se lo preguntó directamente, pero no tuvo muchas chances de preguntar mucho mas, y además con Marcia no le preguntaba sobre su vida personal ni aún cuando la acercaba con su auto hasta el apartamento, no tenía mucha chance de averiguar mucho más.
La estética de Marcia no daban mayores pistas, tenía cabello largo aunque solía usarlo siempre atado, usaba las uñas cortas pero siendo cirujana eso no era un indicativo de ser gay sino de prolijidad para profesión, usaba mucho traje de chaqueta y pantalón pero estaban de moda, usaba camisas principalmente pero muchas otras doctoras vestían así y no eran gay…no tenía muchas pistas para darse cuenta por ese lado. Además al no haberla visto nunca en una situación fuera del sanatorio no conocía como vestía en una situación social, verla con ropa menos formal como para darse cuenta si se inclinaba para algo mas femenino o si continuaba con esa línea de sobriedad.
Buscando en su mente como poder acceder a más información sobre Marcia, recordó que una compañera de estudios con la que cada tanto tomaba algo trabajaba allí. Justo habían quedado esa semana de verse y sonrió aliviada al recordarlo…esa iba a ser su oportunidad de saber algo más, otra pista, algo que le indicara si podía dar algún paso.
Como de costumbre se encontró con Joanna en una cafetería cerca del sanatorio. No quería ser evidente en su interés principal de ese encuentro, así que después de conversar de muchas cosas como siempre solían hacer poniéndose al día, espero el momento indicado para comentar como descuidada.
- ¿Sabes que la Dra. Ruggieri ingresó en mi sanatorio?.
- Muy buena....gran profesional, un encanto de persona.
- Y súper hermética, no te habla nada de su vida privada. No la sacas de lo profesional.
- En el Smith estuvo cinco años y era igual. Se rumorea que hace muchos años anda con el Dr. Islas. Se les ve mucho juntos, es verdad, pero que cada quién vive en su casa.
- ¿Cuál Dr. Islas?.
- Ismael Islas…trabajamos con él cuando estábamos haciendo la práctica en el Municipal, el de ojos azules y pelo cano, guapo, con voz de locutor.
Valeria apenas pudo contener la enorme sonrisa que quería instalarse en sus labios. Claro que recordaba a Ismael Islas de su residencia, era un médico guapo, con gran fama de mujeriego, una fama que él ni fomentaba ni desmentía. Era galante, piropeador, jugaba a la seducción y mas de una de sus compañeras se morían por él, otras prácticamente se le regalaban y él hábilmente las eludía, hablando de su novia y de lo fiel que le era y lo orgulloso que estaba por eso para evitar llegar mas allá de una versión masculina de histeriqueo. 
Cuando Valeria comenzó a frecuentar esporádicamente boliches de ambiente, vio más de una vez al Dr. Islas, sin su “novia” obviamente, pero sí apretando a un muchacho diferente cada vez. Estaba segura que él nunca la había visto, había sido cuidadosa en que eso no pasara, por lo que esa noticia de que Marcia era la “novia” de Ismael Islas solo podía significar una cosa: que Marcia también era gay y que ese rumor les beneficiaba a ambos para mantener fachada en sus trabajos.
- ¿No tenía ningún otro desliz?. No sé en el Smith, pero donde yo estoy es una olla de grillos, siempre se coquetean unos a otros, hay muchas historias de romance. Es una versión de Grey’s Anatomy. 
- No. Siempre tenía alguno rondando pero les despachaba con mucha altura. Siempre fue muy hermética con su vida privada, eso que se dice de Islas circula por todos los sanatorios porque se los ve mucho juntos pero ninguno de los dos ha confirmado o desmentido nunca el rumor. Además viste que no es fácil hablar de vida privada con ella…es excelente profesional pero no le sacas de ese punto.
Con esta información, en ese mismo momento mientras Joanna terminaba de hablar, Valeria decidió trazar un plan de acción para seducir a la Dra. Ruggieri. El plan era muy simple. Provocarla hasta hacerla reaccionar. Hasta que no se pudiera contener las ganas. Hasta lograr que a Marcia le pasara lo mismo que le pasaba a ella cada vez que la veía: los nervios, las mariposas en el estómago, el rubor de mejillas, las ganas de escuchar su voz. Sabía que Marcia estaba cómoda con ella, y sabía también que a partir de ahora podía estar atenta a otras cosas, con la casi seguridad de que trataba con una “colega”.

***

El plan de Valeria comenzó al día siguiente, cuando Marcia le pidió las historias de sus pacientes y Valeria se detuvo más tiempo del necesario en el roce de manos como para que fuera accidental. Esa fue la primera vez que Marcia sintió esos nervios que Valeria venía sintiendo desde hacía un mes, elevó la vista y se encontró con una mirada profunda, frontal, directa a sus ojos y sintió que se sonrojaba. E hizo su ronda de visitas muy profesionalmente, pero con su mente volviendo a ese roce de manos y esa mirada. Hacia tanto tiempo que una mujer no lograba ponerla así de nerviosa que la sensación la tenía sorprendida, sobre todo porque en ese par de meses había tratado varias veces con Valeria sin que le pasara eso de los nervios. 
En días siguientes Valeria se apegó a su plan. Rozarle las manos a Marcia cada vez que podía. O acercarse más de lo que se había acercado antes cuando Marcia le daba indicaciones, un poquito más cada vez, para ver hasta dónde Marcia lo soportaba. Comenzó a llevar su perfume favorito y a ponérselo justo antes de que Marcia llegara a la enfermería, porque una vez ella le había comentado que le gustaba ese perfume.
Las miradas entre ambas eran cada vez mas intensas, mas cargadas de tensión, ya que ahora no solo a Valeria le pasaba el tener dificultades con no mirarla para que no se le notara, a Marcia le pasaba lo mismo, eso hacía que cada vez mas frecuentemente se “pillaran” mutuamente mirándose. Y si Valeria sostenía la mirada, Marcia no se quedaba atrás, hasta que una de las dos se ponía demasiado nerviosa como para continuar con el juego.
Esa noche, cuando ya llevaban unas semanas con este juego, al escuchar la voz de Marcia, Valeria voló hasta el baño y se cambió el sencillo soutien blanco que siempre solía usar por uno de color verde, de encaje, que se notaba un poco bajo la bata blanca y dejó un botón mas de lo que siempre dejaba abierto a propósito para que se viera algo de encaje. Marcia entró a la enfermería cuando Valeria de modo muy “casual” se estaba acomodando un bretel del soutien.
- ¿Me parece a mí o usas un soutien verde? – preguntó sorprendida Marcia, sin ninguna intención mas allá de la simple pregunta, ya que jamás había visto ropa interior de ese color. Valeria la miró directo a los ojos, se sentía osada, provocativa y respondió.
- Sí doctora ¿quiere verlo? – e hizo un amague por abrirse más la bata. Marcia se puso nerviosa, se ruborizó pero sin poder evitar bajo la mirada deslizándola por la curva de los senos de Valeria, atraída por el encaje color verde y por lo que el mismo escondía…o revelaba.
- No…creo que he visto mas que suficiente…dame las historias.
- ¿Te acompaño a la visita?.
- No…te anoto las indicaciones, solo son dos pacientes, no te preocupes.
Los pacientes estaban bien, fue una visita muy profesional, muy parca, diferente a cómo solía. Quería terminar rápido porque necesitaba un momento para pensar. Se sentó en uno de los pasillos un momento al terminarlas, respiró hondo mientras fingía estar haciendo anotaciones. Era la primera vez que Valeria era tan explícita en su provocación, y la verdad es que había funcionado. Sentía una revolución en el bajo vientre. Esa imagen de encaje verde bajo la bata blanca y la pregunta ¿quiere verlo? se alternaban en su mente provocando una sensación de calor intensa por allá abajo. Se quedo unos minutos en el pasillo, para recuperar la compostura. No estaban en sus planes tener una relación y mucho menos una relación con alguien de trabajo. Regresó a la enfermería a dejar las indicaciones. Valeria percibió la excitación de Marcia apenas verla entrar, por sus pupilas dilatadas y por el rubor en sus mejillas…supo que su plan estaba dando resultado. Y deslizó la pregunta como si no le importara mucho la respuesta.
- ¿Irás a la despedida de Rosario el viernes?.
- Hammm….recuérdame la hora – dijo Marcia, había olvidado esa despedida de soltera totalmente. Quizás porque parte del programa consistía en ir a un boliche a ver strippers masculinos, lo cuál no le interesaba particularmente. Pero si Valeria iba a ir, podía cambiar de opinión.
- A las 21 hrs en el Underground.
- ¿Tú vas?.
- Sí, sí…claro que iré, llevo muchos años trabajando con Rosario, no puedo desairarla.
- A ver – Marcia sacó su agenda – no tengo nada programado…creo que sí podría ir.
- Que bueno, porque así nuestra relación podrá finalmente progresar.
El comentario fue totalmente directo por parte de Valeria e hizo que a Marcia se le cayera la lapicera al piso de lo nerviosa que se puso. Se agacharon ambas al mismo tiempo a recogerla, quedando sus caras a escasos centímetros. Marcia elevó su mirada y los labios de Valeria estaban demasiado cerca podía besarla con un pequeño movimiento hacia adelante…Valeria se mordió los labios, sintiendo que el estómago se le encogía, como si hubiera podido leer los pensamientos de Marcia en ese momento. Marcia se levantó de golpe, alejándose un par de pasos mientras Valeria tomó la lapicera del piso y se la dio.
- Bueno…nos vemos el viernes, entonces, mañana no tengo visita, te dejé el alta para mis pacientes a partir de mañana temprano.
- Hasta el viernes, doctora.

***

- ¿El jean o el pantalón negro?.
- El jean  - respondió Ismael, cansino. Adoraba la amistad que tenía con Marcia pero algunas veces, como este caso, deseaba que tuviera ella amigas mujeres a quienes consultar sobre vestuario o con la cuales salir de compras.  Claro que tampoco era normal que Marcia estuviera tan indecisa, desde siempre había sido incluso mas decidida que él a la hora de arreglarse, así que de pronto se le ocurrió que Marcia no le estaba contando todo sobre esta salida.
- ¿Me vas a contar qué te pasa?.
- ¿Qué pasa de qué? – respondió Marcia, defensiva sin quererlo. Ismael sonrió de oreja a oreja en un gesto típico de él cuando buscaba molestarla o burlarse de ella.
- Estás peor que una adolescente enamoradiza.
- Tonto.
- ¿Adónde vas?.
- A una despedida de soltera de una médica del Central.
- Ajá.
- ¿Ajá, qué?.
- Nada, que estás demasiado esforzada en tu look para una aburrida despedida de soltera heterosexual. ¿Qué te traes?. No me digas que nada porque no te creo.
Marcia se sentó frente a su amigo. Sabía que si le contaba se arriesgaba a unas cuantas bromas, pero por otra parte sabía que él se pondría feliz por ella, porque hacía mucho tiempo que no le pasaba nada sentimentalmente hablando. Desde que rompiera con Anahí, todo había sido muy raro, le había llevado bastante tiempo recuperarse de ese duelo en particular, demasiado para su gusto, quizás porque esa relación había sido muy larga, la mas larga que había tenido con casi 10 años de convivencia y había apostado todo a que fuera una relación para toda la vida. Sin embargo en esos 10 años había habido mucho dolor, mucha tensión, mucho desgaste hasta que finalmente un día se preguntó qué milagro estaba esperando y fue el comienzo del fin. En este punto en el que se encontraba hoy día, pasadas todas las etapas, la de rabia contra Anahí y contra si misma, la de profunda tristeza, la de estar negada a que cualquier otra persona entrara en su vida, sabía que era hora de avanzar. Entre muchas cosas porque se merecía ser feliz y hacer feliz a alguien.
- Hay alguien…una nurse.
-  Bingo…¿no qué tú no eras de la historia doctor – enferma?.
- Sabes bien que no, que mi línea es no coquetear ni relacionarme con gente del trabajo…no quiero chismorreos…pero ella es muy…especial.
- ¿Es linda?
- Mira que sos boludo.
- Eso no responde mi pregunta.
- Es que no te puedo responder…a mí me gusta, me parece linda, pero capaz que a ti, con tus standard tan altos sobre lo que es belleza, te parece sosa o corriente, no sé, a mí me gusta…lo que si es…pícara…buscona – se puso roja al decir la palabra.
- ¿Cómo que buscona?.
- Llevo poco tiempo en el Central, al principio el trato fue correcto, sabes que me pongo en un lugar muy profesional…pero de pronto algo cambió y un día ella busca rozar mi mano, o estar mas cerca de lo normal cuando le explico algo de una historia, y me doy cuenta que se perfuma poco antes de que yo llegue con un perfume que yo le comenté un día que me gustaba…el otro día me ofreció mostrarme el soutien así de una, luego se me cayó una lapicera y estuve a punto de besarla, porque nos agachamos al mismo tiempo para levantarla…es tentadora.
- ¿Es gay?.
- No tengo un papel firmado pero dime ¿una hetero se ofrecería mostrarme el soutien con la excusa de que es verde?.
- No sé linda, no tengo experiencia con mujeres.
- Estúpido….te lo pongo así ¿un enfermero no gay te ofrece a que le veas el calzoncillo?.
- A mi lo que me parece que esa nurse te tiene recaliente.
- Sí…eso es…me calienta mucho, no suena bonito pero es el hecho. Espero cada día que voy al Central para verla. Me encanta su jueguito. Tengo ganas de apretarla contra la pared de ese cuarto de enfermería y ponerla a gozar. Además, me han comunicado que a fin de mes me pasan al Central 1, y ya no la veré tan seguido como ahora. Quiero seducirla, Ismael.
- Me escandaliza, doctora.
- Sí, claro, justo tú te vas a escandalizar.
- ¿Va ella a esta despedida?.
- Sí, de hecho, me preguntó si iba y cuando le dije que sí me dijo “que bueno así nuestra relación podría progresar”.
- ¡Esa nurse te quiere coger!. Dale pa que tenga.
- Mira que sos ordinario.
- Mira que soy realista…usa la camisa de seda blanca…y este soutien blanco…no, ese no, ese otro mas transparente…
- Pero se me pueden notar los pezones con esta camisa blanca…
- Eso mismo que se noten…que note que te tiene caliente…juega su juego. Ella te provoca…provócala tú a ella esta noche. Hazlo antes que ella lo haga.
- Pero hay otra gente allá.
- Hola, hola, tierra llamando a Marcia…despedida de soltera….strippers….mujeres hetero mirando bultos, no van a mirar lo que hagan ustedes.
Marcia soltó una estrepitosa carcajada porque supo que Ismael tenía razón. Las otras compañeras estarían demasiado alborotadas mirando hombre en el club como para ocuparse de ellas dos. Ismael meneo la cabeza exagerando el gesto de aburrimiento, e hizo reír aún más a Marcia. Lo besó en la mejilla. Se vistió en el baño, por muy amigos que fueran no le gustaba vestirse frente a él. Cepilló cuidadosamente su cabello con la intención de dejarlo sueldo y le miró, a tiempo para ver que él hacía que no con la cabeza.
- ¿Qué?.
- Recógete el cabello.
- ¿Cómo?.
- Hazte una cola de caballo, lo mismo que siempre usas para ir al trabajo y en algún momento, cuando te esté viendo, te sueltas el cabello y lo arreglas mientras la ves a los ojos…eso le va a gustar.
- ¿Cómo sabes que eso le va a gustar?.
- Esa táctica la usan mucho las residentes para llamar mi atención y es muy interesante desde el punto de vista estético…también la ha usado algún chico de cabello largo y ha sido aún mas interesante pero desde el punto de vista erótico.
- Te haré caso.
- Perfume entre los senos…así – decía Ismael, rociando perfume por la abertura de la camisa de Marcia, detrás del cuello y en la nuca - y cuando te esté viendo y las otras estén ocupadas viendo a los strippers o algo así tú te sueltas el pelo y abres otro botón de tu camisa…le dejas ver un poco de este encaje y te aseguras que sepa que el show es para ella y listo, está en el horno.
- Si fueras mujer serías mi novia.
- Vete al cuerno. ¿Te llevo?....quiero ver a la afortunada.
- No, no…sabes lo que se comenta de nosotros, si nos ve juntos puede cohibirse.
- Me cambias por una mujer, que sufrimiento profundo.
- Quédate si quieres, hay vino blanco en la heladera.
Lo besa en la nariz antes de salir. Conduce nerviosa hasta el Underground. La ve desde lejos…se ve linda. Se acerca al grupo del Central ya tienen que entrar todas juntas por la reserva, Valeria usa una remera negra escotada, nunca le vio con ese tipo de ropa, un pantalón negro que se ciñe a su cuerpo, dejando ver sus amplias caderas en todo su esplendor y una camperita de cuero negro que le da un aire rockero.
El resto del grupo de mujeres está alborotado hablando sobre los bailarines y lo que otras le han comentado sobre ellos,  así que se van acomodando en la mesa queriendo todas estar bien cerca del escenario, así que Marcia se retrasa a propósito, buscando quedar en la punta de la mesa, lejos de todas y Valeria hace lo mismo ya que su intención es sentarse frente a Marcia. Se miran a los ojos por unos segundos, ninguna aparta la mirada y sienten que la suerte está echada.
Casi no miran a los bailarines en el tiempo que sigue…solo cuando hacen mucho escándalo las compañeras, fingen estar interesadas en los movimientos del soldado o del policía o el Batman que se acerca a las mesas e invita a alguna a bailar en el escenario con ellos. Ellas están ocupadas viéndose mutuamente casi con descaro, Valeria le guiña un ojo, totalmente desenfadada y Marcia se inclina sobre la mesa, indicándole a Valeria que se acerque con un movimiento de cabeza, y le dice en un tono de voz bajo, que solo Valeria puede oír:
- ¿Usas el soutien verde hoy?.
- No…¿por?.
- Que pena, me encantaría verte…digo verlo.
Valeria se puso super nerviosa ante ese comentario calmo de Marcia y se le volcó la copa con un poco de cóctel. Las demás no se dieron cuenta, entusiasmadas viendo el contoneo de caderas del abogado en su slip rojo fuego así que Marcia aprovechó la situación para, mientras fingía ayudar a Valeria a limpiar, tomarle la mano. Valeria creyó en primero momento que era accidental, pero cuando pasó un minuto se dijo que no podía serlo, levantó la mirada y se encontró con esos profundos ojos oscuros mirándola de un modo que no dejaban mucho margen de duda. Marcia retiró su mano después de esa mirada, llamó al mozo y pidió otra bebida para Valeria.
- Hace mucho calor aquí – comentó de manera casual, mientras desabotonaba un botón de su camisa de seda blanca. Valeria no pudo evitar mirarla hacer eso, porque fue un movimiento lento que se le antojó muy sensual, y su mirada se deslizó mas allá de ese botón desprendido, notando la fina tela de encaje blanco cubriendo los senos…se ruborizó sin quererlo, ella era muy atrevida cuando se lo proponía pero que Marcia estuviera jugando su juego de manera tan descarada le desconcertaba y también la excitaba.
Terminado el show las otras compañeras se habían quedado con ganas de más fiesta así que sugirieron ir a bailar. Después de un poco de discusión, se decidieron por el lugar y se separaron en dos grupos, ya que Marcia solo podía llevar a cinco personas en su auto y el resto se tomó un taxi. Valeria se sentó junto a Marcia, y le miraba tratando de ser discreta por las tres que venían en el asiento de atrás, por más que venían enloquecidas comparando a los strippers, hablando como cotorras locas.
Marcia notaba esas miradas aún cuando estaba atenta a su tarea de chofer, así que siguiendo el consejo de Ismael, desprendió un segundo botón de su camisa a sabiendas de que  cuando hacía determinados movimientos al manejar,  Valeria desde su ángulo de visión,  podía ver más de esa prenda de encaje blanco y lo que contenía sin que las que iban detrás lo notaran.
En el lugar donde fueron a bailar había mucha gente y Marcia se dijo que eso era una suerte. Se pusieron a bailar en un lugar, pronto algunas habían conseguido compañía y la de la despedida y otras se fueron a la barra a tomar algo porque no eran muy afines al baile, así que quedaron solo Marcia y Valeria en la pista. Marcia miraba a Valeria, y Valeria a Marcia. Se miraban directo a los ojos. Se observaban, midiendo fuerzas, tanteándose. Jennifer López y su “Bailar y nada más” en español sonaba fuerte en la disco y Marcia simplemente se dejó llevar por su gusto por el baile, moviéndose de manera muy sensual, y fue en ese momento que se soltó el cabello mientras miraba a Valeria directamente a los ojos.
- Qué bien baila usted doctora – dijo Valeria muy cerca del oído de Marcia.
- Cuando la compañía me inspira, bailo mucho mejor – respondió Marcia.
Siguió bailando en tanto Valeria intentaba contenerse, recordar que ese lugar donde estaban no era un boliche gay y que no podía apretar a Marcia como tenía ganas de hacer estando muchas de sus compañeras de trabajo por allí. El tema casi terminaba cuando Marcia se acercó al oído de Valeria y preguntó:
- ¿Te vienes conmigo?.
- Donde tú digas, guapa.
- ¿Cómo escapamos?.
- Yo me encargo de eso, tú solo me sigues en lo que diga.
Valeria se puso al frente, pensando en fingir un dolor de cabeza fuerte y decir a las otras que quería irse por eso, pero que ellas podían quedarse porque no les quería arruinar la diversión y bla bla bla para poder buscarse una vía de escape de ese boliche, Marcia solo tenía que ofrecerse a llevarla a casa. Comenzaron a caminar hacia donde estaban las otras, cuando vieron que Rosario estaba despatarrada sobre una silla y otras dos intentando reanimarla. Marcia actuó rápidamente despejando a la gente alrededor para que no le quitaran el aire, tomándole el pulso, pidió un poco de hielo al mozo y se dirigió a las otras.
- Tenemos que llevarla al Central, tú que estabas con ella te vienes conmigo así me dices en el camino qué o cuánto tomó o qué notaste antes que perdiera el sentido – le dijo a Ana, la compañera mas cercana de Rosario. Miró a Valeria con resignación, no era ese el fin de noche que había planeado y tampoco tenía mucho tiempo de hablar de nada más ahora, la prioridad era auxiliar a Rosario. Entre todas la cargaron en el auto de Marcia para llevarla al Central.
Valeria regresó a casa en taxi, muy frustrada. Había estado muy pero muy cerca de lograr lo que quería con Marcia. Y que tuviera que irse así la dejaba sin saber mucho cómo manejarse la próxima vez que la viera. No podía definir si la doctora estaba simplemente jugando y quería algo para una noche o si era el inicio de otra cosa, de  una historia y eso la ponía muy inquieta. 

***

Marcia ha pasado cada momento libre de ese lunes siguiente a la despedida de Rosario, viendo a Valeria sin animarse a hablarle. No la había llamado el domingo por no haberse animado a hacerlo. Sonaba tonto después de haber desplegado tremendo juego de seducción pero el inesperado fin de noche la había dejado muy frustrada y sin saber cómo continuar con todo ese juego que había sido abruptamente cortado. Esperaba poder hablarle ese día en un momento libre, pero los mismos no han sido muchos ya que  la guardia ha estado agitada, un par de accidentados que debieron ser intervenidos de urgencia, uno de ellos muy complicado, complicado al punto de casi perderlo durante la intervención, en tanto que accidentados menores tuvieron a Valeria ocupada cuando Marcia tenía un momento libre.
No han tenido mucho descanso que diera la oportunidad de cruzarse, de hablar y en ese momento en la madrugada en que todo parecía estar calmo, Marcia decidió aprovecharlo para descansar un poco, buscar a Valeria para avisarle y quizás tener la oportunidad de hablar de lo que dejaron inconcluso el fin de semana,  pero no la encontró en la sala de enfermeras,  así que le avisó a la otra enfermera que estaba en el cuarto. Se decepcionó un poco, en realidad se molestó, pero no podía hacer mucho así que decidió descansar un rato, por su bien y por el de los pacientes que debería atender mas tarde.
- Estaré descansando en el 2, si me necesitan.
- Bien doctora.
Valeria llegó de la ronda apenas un par de minutos después de que Marcia se fuera a descansar, esperaba encontrarla en el cuarto de enfermería, ya que solía pasar tiempo allí cuando estaba en guardia. Le decepcionó no encontrarla, sabiendo que eran los últimos días que Marcia estaría en ese sanatorio antes que la pasaran al 1 según los comentarios que había escuchado todo el día. Y una vez que Marcia estuviera en el 1 no la vería más al menos no casi a diario. Clarita la miró.
- Valeria, la doctora Ruggieri me dijo que estaría en el cuarto 2 si la necesitábamos.
- Ah bien, gracias.
Se puso muy  inquieta. El turno parecía haber tomado una calma inusitada y se moría de ganas de verla, así que se le ocurrió una picardía. Terminó rápido de rellenar informes, se puso de pie y dijo.
- Clarita, voy a tomar algo en la cafetería no he podido tomar mi descanso hoy, me timbras el celu si me necesitas, sino regreso en media hora o un poco más.
- OK.
Recorrió el pasillo rápido, nerviosa, no quería cruzarse con nadie. Se coló en el cuarto 2 muy silenciosamente. No era la primera vez que se colaba unos minutos,  para verla dormir  y después seguir corriendo en la guardia. Le gusta sentir respirar a Marcia, ver como sube y baja suavemente su pecho. Sonríe viéndola y jugando con la idea de cómo sería despertar juntas un día, en la misma cama.
Recuerda entonces que necesita algo del mueble de insumos que está en ese cuarto, y va a buscarlo, quedando de espaldas a Marcia, se estira para alcanzar la caja de instrumental cuando de pronto siente unos brazos que la rodean y unos labios sobre su cuello, delicados, sensuales…se asusta un poco, pero reconoce el perfume, ese perfume con el que hasta sueña en sus noches solitarias.
- Nurse Píriz…¿vino a seguir provocándome? – susurra Marcia a su oído, provocando respuesta inmediata en el sexo de Valeria.
- No sabe cuanto doctora, no sabe cuanto – susurra a su vez, incrédula de que esta situación finalmente esté ocurriendo realmente.
Las manos de Marcia recorren ansiosamente el cuerpo de Valeria, recreándose en cada curva, besándola en el cuello. Valeria se vuelve para quedar frente a Marcia, quién le toma la cara con las manos y le besa en los labios, suave, lentamente…Marcia estaba loca por besarla y lo hace, la besa profundamente, apasionadamente. Las manos de Marcia desprende los botones de la bata blanca, veloces, la bata cae al suelo, seguida por la remera blanca, Valeria está sorprendida por la rapidez con que Marcia la desnuda. El sostén de encaje negro que usa queda al descubierto, intenta desabotonar la bata de Marcia pero ella no se lo permite, le retiene las manos y comienza a besarle el cuello despacio, bajando por la curva del mismo hacia los senos mezclando besos con lenguetazos. Aspira profundamente el aroma de la piel de Marcia, el mismo que había intuido en todos estos días que la nurse lleva provocándola, huele tal como había imaginado, a su perfume sumado a otro aroma dulce, penetrante, amaderado. Valeria gime quedamente, excitada y sorprendida…el sostén queda sobre la bata y la remera, los labios de Marcia se apoderan de los pezones erectos de Valeria, la lengua juguetea con ellos en círculos, saboreados, provocadores…Valeria toma la cabeza de Marcia y la apreta contra sus senos, deseosa de esas caricias. Marcia desliza una mano dentro de los pantalones blancos, buscando el sexo de Valeria…se encuentra con un sexo caliente, húmedo, palpitante…Valeria gime al sentir esos dedos rozando con suavidad su vulva, pequeñas oleadas de placer recorren su cuerpo mientras Marcia recorre sus senos con la boca y esa mano frota suavemente su vagina.
Marcia siente urgencia por provocar placer en Valeria, le baja los pantalones de un tirón y sigue recorriendo el cuerpo de Valeria hacia abajo, con besos cortos, bajando por el vientre hacia el sexo…aspirando el aroma de hembra en celo que despide, está muy excitada, llega hasta el monte de Venus, acaricia esa vagina caliente con su lengua, siente el clítoris y es allí donde Valeria aprieta la cabeza de Marcia contra su sexo que reclama un orgasmo, gimiendo quedamente para que no le vayan a oír.
La lengua de Marcia juguetea con el clítoris de Valeria, en círculos, baja y sube hasta que se apodera de él con su boca y esa lengua se vuelve rápida, exigente, Valeria gime quedamente de placer intentando contenerse porque lo que en realidad siente es ganas de gritar de placer, sigue apretando la cabeza de Marcia contra su sexo, las manos de Marcia están en sus nalgas, queriendo llegar mas profundo, mas rápido, llenando sus fosas nasales de ese aroma de mujer excitada al máximo…las caderas de Valeria se mueven al ritmo que la lengua de Marcia le marca, esa lengua que está mandando sobre su clítoris, sobre su deseo…Valeria echa la cabeza hacia atrás, su interior se está llenando de esa sensación que le es conocida pero mucho mas intensa que siempre, una sensación que crece en sus entrañas y se centra hacia su sexo…de pronto el orgasmo estalla, incontenible, sacudiendo las paredes de su vagina, Marcia lo siente en su lengua y se queda quieta, disfrutándolo, dejándolo fluir, adueñándose de ese orgasmo. Cuando los movimientos cesan intenta comenzar nuevamente a mover su lengua, pero Valeria se lo impide…Marcia la mira a los ojos y la ve sonreír.
Valeria se pone de rodillas frente a Marcia, toma su cara y la besa, apasionadamente, sintiendo su propio sabor en los labios, en la boca de Marcia. Comienza a desabotonar la bata de Marcia, quiere acariciarle los senos, la desea…las pupilas dilatadas de Marcia le indican que el deseo es mutuo, quiere saborearla, hacerla gozar.
El celular las asusta, las sorprende y frustra las intenciones de Valeria. Resopla, fastidiada. Marcia le acaricia el rostro, sabiendo que si le llaman es por algo del turno, enternecida por verla tan fastidiada.
- Debes atender…
- Sí, lo sé.
Era Clarita, necesitaba su ayuda con un paciente que parecía haberse descompensado.
- Debo ir…pero no quiero… - puchereaba Valeria como niña caprichosa, mientras Marcia le iba alcanzado la ropa y le ayudaba a vestirse, la besaba en el cuello y le acariciaba, queriendo llenarse las manos de esa suavidad de la piel de Valeria.
- Mañana, en mi casa, a las 9 de la noche Prepararé algo especial. Te mando la dirección por mensaje de texto.  Es una cita. Ahora vete.
Valeria salió de ese cuarto algo mareada, satisfecha, feliz por saber que al día siguiente la vería nuevamente.

***

Después de mucho pensarlo Valeria decidió que la mejor ropa para ir a la casa de Marcia era el mismo conjunto que había usado para ir a la despedida. Marcia le pasó la dirección por mensaje de texto muy temprano en la mañana, Valeria compró una botella de vino que enfrió previamente para que estuviera  en su punto justo cuando llegara la casa de Marcia.
El edificio estaba ubicado en un barrio tranquilo, era de tres pisos, por escalera, Marcia bajó a abrirle la puerta. Sonrió al verla usando la misma ropa que en la despedida, como si se hubieran puesto de acuerdo previamente en ese punto. No hablan mientras suben las escaleras. Marcia abre la puerta, hay música suave, romántica, velas encendidas, huele a jazmín. Cierra la puerta, Valeria pone la botella de vino en una mesa baja, se vuelve, abraza a Marcia y se besan en la boca, profundamente, lentamente. Nadie va a interrumpirles ahora, así que no hay prisas para disfrutarse. Marcia desliza la campera de cuero de Valeria hacia abajo, para sentir más cuerpo y menos ropa entre ambas. La seda de la camisa y el fino encaje del soutien no contienen la erección de los pezones de Marcia y Valeria siente mucho calor en su sexo cuando al besarse los siente sobre sus propios pezones.
- ¿Quieres saber de qué color es mi soutien hoy? – susurra Valeria al oído de Marcia y ese solo susurro hace que el sexo de la doctora se estremezca y suba varios grados de temperatura. Le quita la remera negra, dejando al descubierto un soutien de encaje negro, en red, que no oculta tampoco la erección de los pezones. Valeria desprende la camisa de seda blanca, la encanta la textura de esa tela, suave, sensual…se miran alternadamente a los ojos, y los senos, deseosas.
- Ya es suficiente – dice Marcia, tomando la mano de Valeria, llevándola tras de sí al dormitorio. Allá Valeria desnuda a Marcia, ansiosa  de verla, ya que Marcia ya la ha visto desnuda en ese cuarto de descanso de guardia. Toma el mando de la situación, hace que Marcia se siente en la cama, saca los jeans, los zapatos, se quita el resto de la ropa y se tiende junto a ella. La cama no es muy amplia, calcula que es plaza y media y eso le gusta….significa que tendrá que estar mas pegada a Marcia. Descansa su cuerpo sobre el de Marcia, la besa, Marcia le acaricia el cabello…se desean mutuamente, se frotan los cuerpos, los pezones se rozan y se ponen aún más duros. Valeria besa a Marcia, baja por el cuello, hasta esos pezones que invitan a ser besados. Besa uno de los senos mientras masajea el otro suavemente con su mano y va alternando las caricias de uno a otro, poniéndolos mas duros, más turgentes…siente la ardiente mirada de Marcia y la respiración que se va agitando y eso la excita, mucho. Siente como la humedad de la vagina de Marcia moja su pierna que está sobre ese sexo que emite calor, mucho calor, así que comienza a mover suave esa pierna, frotando, buscando excitarla aún más, mientras su boca se ocupa de esos pezones que le demuestran cuánto están disfrutando de las caricias. Baja besando por el vientre de Marcia, llega hasta los muslos, los besa, acercándose al sexo muy lentamente…está torturando a Marcia con premeditación, queriendo que ella se vuelva loca por que su boca llegue a lamerla….pero de pronto es ella quién no puede seguir más el juego, abre las piernas de Marcia, para verle el sexo y lo recorre con su lengua desde muy abajo hacia arriba en un movimiento profundo, hasta llegar a sentir con su lengua el clítoris…está grande, hinchado, duro, caliente y siente que su propio sexo entra en llamas como si hubiera una conexión directa entre ambos clítoris. Sigue pasando la lengua por la vagina de Marcia, su olor es enloquecedor, no lo esperaba así…es mucho mejor de lo que había imaginado, juega con los labios hinchados, mueve su lengua a lo largo de ese sexo, Marcia toma su cabeza y aprieta, indicando lo que quiere y Valeria absorbe ese clítoris con su boca haciendo una O, lo chupa suave al principio para no dañarla pero es la propia Marcia quién sigue apretando su cabeza y la boca se le llena de jugos así que chupa mas fuerte, mas rápido…Marcia gime, la siente respirar cada vez mas aceleradamente y moverse bajo la presión que su boca ejerce en el clítoris, siente como pequeños movimientos llegan hasta su lengua, sabe que está por venirse y eso la pone mas caliente todavía, tanto que es capaz de tener un orgasmo cuando Marcia lo tenga sin que la haya tocado. 
- Ni se te ocurra parar – murmura Marcia entre gemidos, Valeria sigue chupando con fuerza hasta que siente el estallido en su boca, un orgasmo que sacude las entrañas de Marcia, que llena su cabeza de luces de colores, que la desconecta de la realidad por un tiempo que parece una eternidad. Se queda quieta, con su boca allí, sintiendo en sus labios cada contracción, cierra los ojos porque su propio orgasmo está presente, en oleadas, recorriendo sus entrañas...se convence de que de alguna manera misteriosa hay una conexión directa entre ambos clítoris al sentir ese orgasmo. 
Marcia desea demasiado a Valeria, apenas ha terminado el orgasmo y sigue caliente, Valeria viene hacia ella, mirándola como animal en celo, se tiende sobre ella, se besan…Marcia pasa una mano entre ellas y los dedos frotan el clítoris hinchado de Valeria, Valeria hace lo mismo…se masturban mientras se besan profundamente, las lenguas enredadas en besos ardientes….Valeria penetra a Marcia con los dedos, y Marcia imita el movimiento…se mueven como posesas, penetrándose, Marcia cierra los ojos y se deja llevar por el ritmo de Valeria que es salvaje, rápido, duro…le pide que no se detenga y aunque lo pidiera, Valeria no querría hacerlo, porque la tensión en la vagina de Marcia le está pidiendo otra cosa, le pide que siga penetrando a ese ritmo…los dedos de Marcia dentro de su vagina van al mismo ritmo y de la manera en que se están penetrando también los clítoris están estimulados, lo que hace que prontamente el orgasmo se presente con el ímpetu de un ciclón en ambas, dejándolas agotadas…las vaginas se contraen, apretando dedos con fuerza brutal, la humedad que emana de ambas moja la cama, a ellas mismas...ambas jadean, sacudidas por el placer, embelesadas. Se toman un tiempo antes de retirar suavemente los dedos del interior de la otra. Se miran, están sudadas, los rostros encendidos, la mirada brillante…sonríen, se besan, se acarician…ni se dan cuenta que apenas han cruzado una docena de palabras desde que Valeria llegara, no hacen falta palabras cuando los cuerpos hablan.
Siguen besándose y a pesar del cansancio, los cuerpos comienzan a responder…la excitación se presenta en ambas, sorprendiéndolas…Marcia siente que su sexo reclama atención otra vez, y la humedad que corre por su pierna le hace saber que a Valeria le pasa lo mismo. Se mueve suavemente bajo Valeria para que los pezones se rozen entre sí, buscando provocarla lo cuál no le presenta demasiadas dificultades…va empujando a Valeria hasta hacer que se ponga boca arriba en la cama, le abre las piernas y se acomoda sobre ella enfrentando su sexo al de ella y comienza a moverse suavemente, mordisqueando el lóbulo de la oreja de Valeria que gime preguntándose como podía Marcia saber que eso la ponía como una moto en menos de un segundo…los clítoris se rozan cada vez mas rápido porque Valeria marca el ritmo, las humedades se mezclan, cada vez está mas caliente, ambas gimen, transpiran, se miran a los ojos aumentando la intensidad de los movimientos de sus caderas, Valeria apreta a Marcia contra su cuerpo, quiere que el roce sea mas profundo, mas fuerte, mas intenso, se acoplan en ritmo e intensidad en una danza perfecta, los senos de Marcia están cerca de la boca de Valeria y los toma con sus labios, jugando con los pezones…el orgasmo explota primero en Valeria, intenso, haciéndola gemir fuerte y apretar las nalgas de Marcia para que se acerque aún mas, quiere que lo sienta y eso hace que el orgasmo de Marcia estalle con una fuerza increíble, haciéndoles perder la noción de tiempo que pasa mientras ambos sexos laten al unísono, dejándolas literalmente agotadas. Marcia se queda en los brazos de Valeria, quién le acaricia el cabello…disfrutando de ese momento de cansancio, de estar llena de placer.
- ¿Usted me quiere matar nurse?.
- No doctora solo ponerla a gozar…y si se descompensa, tengo el curso de primeros auxilios aprobado, no se preocupe.
- ¿Y me vas a contar ahora qué te pasa conmigo?. ¿Es calentura o qué?.
- No puedo decirte nada porque no sé que me pasa contigo. Sé que me gustas, mucho, mucho. Es evidente que me calientas aún más….quiero que nos conozcamos, que nos veamos…sé que te trasladan al 1 y casi no nos veremos y no puedo soportar eso.
- ¿Para qué quieres verme?.
- Para saber si esto que me pasa contigo es amor porque se le parece tanto que hasta me asusta un poco.
- No tengas miedo – dijo Marcia, besando los labios de Valeria con ternura…los besos siguieron y la ternura dio paso a pasión, y se encontraron nuevamente deseosas la una de la otra – te propongo que descubramos juntas que es esto que nos pasa, que lo disfrutemos sin presiones – y la sigue besando con besos profundos, calientes  - Yo no puedo creer que me esté pasando pero estoy caliente otra vez – murmura Marcia en el oído de Valeria quién suelta una risita nerviosa - ¿tienes turno mañana?.
- No...es mi día libre…
- ¿Tienes que volver a casa por algo? – pregunta Marcia y para eso tiene que soltar el pezón que estaba chupando…la respiración de Valeria es entrecortada…jadeante.
- No…no…
- Quédate entonces…mañana no tengo nada que hacer hasta la tarde…solo hacerte el amor – murmura Marcia, mientras toma al otro pezón en su boca.
- Sí doctora, sí…hágame el amor hasta que pierda el sentido.


Mariela
Noviembre 2012
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