MI GRAN AMOR – PARTE II

En la noche del 5 al 6 de enero de este año yo tenía ganas de ir a bailar y A. me acompañó, fuimos a Il Tempo, cada una con su cartera y sus llaves por alguna quería regresar antes. Habíamos salido alguna vez en este plan desde que no éramos mas pareja, en ese tiempo yo aún creía que podíamos ser amigas y compartir este tipo de salidas sin que hubiera confusión, de hecho estaba totalmente ciega al punto de que este tipo de comportamiento mío confundía y mucho la real situación que vivíamos.
Cuando entramos al boliche, nos paramos en esa parte mas alta antes de bajar a la pista y la ví…sentí un deja vú intenso, era Carla y estaba en la misma posición que hacía 9 años atrás, vestida casi igual, con la misma actitud…solo que esta vez ella no estaba casada, ni era la pareja de mi amiga G., ni yo estaba en pareja. Solo que esta vez yo estaba mas madura para reconocer en esta situación casi idéntica una señal que no podía ni debía dejar pasar. Solo que esta vez al verla la quise para mí. Quizás no era casual que sonara “Were have you been” de Rihanna en ese momento.
Quería saber si estaba sola antes de acercarme a saludarla porque si estaba con alguien prefería hacerme la tonta. Seguimos con A. por el medio de la pista, hasta la barra del fondo a pedir un trago, luego bajamos a la pista cerca del escenario y no dejé de mirar a Carla, que seguía en la parte alta frente a la barra. Después de media hora de estarla observando era evidente que estaba sola, ahí fue cuando A. la ve y me dice en un tono podría decirse que era de celos, si no fuera porque era ridículo que tuviera celos a estas alturas y después de todo lo sucedido entre nosotras “Ahí está tu amiguita ¿no la vas a saludar?”. Miré a A. y le dije “sí, claro, vamos a saludarla”.
Nos acercamos y la saludamos. Comencé a conversar con ella porque hacía mucho tiempo que no hablábamos, seguía resultándome tan atractiva como antaño, me contaba que había venido a ver que tal la noche pero que no le gustaba ninguna de las mujeres presentes, reía y los ojos tenían ese brillito pícaro que tanto me gusta. En ese momento, mientras la escuchaba hablar, decidí comenzar a ser esa que siempre había imaginado ser y le respondí totalmente convencida de lo que decía “Es que no vas a encontrar ninguna como yo”. Carla me miró sin entender mucho, se rió pero se le notaba que no entendía la situación, no sé con que cara la habrá mirado A. cuando se rió, porque estaba a mi espalda y yo no podía verla, porque rápidamente Carla dijo “No, mira que no pasa nada, solo estamos hablando”. A. le dijo a Carla que no se preocupara, que nosotras ya no éramos pareja, Carla nos miraba a las dos ahora con cara de no entender nada, A. se fue al baño y le conté un resumen muy somero de lo que había pasado entre A. y yo en los últimos años, le confirmé que sí, que ya no éramos pareja desde hacía tiempo y que seguíamos viviendo juntas, es verdad, pero en un plan de compartir casa, tratando de hacer el cuento lo mas breve posible porque no quería hablar mucho mas de eso. No quería porque lo que quería en ese momento era acercarme a Carla y no distraerme con el pasado.
Quería algo con Carla, no sabía qué, no sabía que podía resultar, no sabía si todo lo que había dicho G. sobre ella podía ser o no cierto y era una mujer que jugaba al amor, sí quería confiar en mi instinto que me decía que no era así, y aún cuando fuera así sentía la imperiosa necesidad, ahora que no había ningún cartel de PARE de acercarme. No sabía si ella estaba o no en pareja, aunque en ese baile estaba sola, no sabía nada de nada….lo que sí sabía es que iba a hacerle caso a este fuerte sentimiento de quererla para mí. Siempre me había guiado por la razón y con los resultados a la vista, era hora de guiarme por lo emocional.
Nunca fui mujer de ir a un boliche a conocer a alguien, mis relaciones anteriores se habían dado por otras vías, así que no tenía nada de experiencia sobre qué hacer o cómo avanzar, no sabía como ser seductora en ese ambiente. El destino conspira cuando una desea algo intensamente y esta no fue la excepción, yo deseaba intensamente acercarme a Carla sin saber cómo o qué hacer cuando un hombre se acercó a Carla, la tomó de la mano para bailar con ella, la estaba haciendo dar una vuelta cuando Carla quedó frente a mí e hizo una cara que yo interpreté como de no querer estar con él y algo primitivo, territorial, que nunca antes había sentido, se despertó en mi…algo que imagino han de sentir los hombres cuando luchan por su mujer, así que pasé mi  brazo por la cintura de Carla en una actitud fuerte, segura, la atraje hacia mi cuerpo, miré al tipo y le dije en un tono bastante hostil “Está conmigo, es mi mujer”. Lo increíble para mí en ese momento es que no solo eran palabras dichas para que se fuera, fueron dichas sintiendo justamente eso, que Carla era mi mujer aún cuando nunca lo había sido, lleváramos años sin vernos y nada pasaba entre nosotras. Y aún cuando el tipo se alejó rápidamente, yo no la solté. Simplemente no podía ni tampoco quería hacerlo. Ahí fue la primera vez que A. me dijo que se quería ir, yo la miré y sin soltar a Carla y le dije que bueno, que se fuera, que yo iba a quedarme. Se enfurruñó, bajamos las tres hacia la pista, bailamos un rato, Carla hacía algún intento por deshacerse de mis brazos, A. dijo otra vez que se quería ir, le dije que yo iba a quedarme porque lo estaba pasando bien…así que se fue del boliche, enfurruñada e imagino que sorprendida porque era la primera vez desde que nos conocíamos que yo no iba detrás de ella.
Bailaba con Carla, en el centro de la pista, la atraía hacía mí, quería besarla…deseaba intensamente besarla, ella me evitaba y yo intentaba de nuevo, tenía un puño apretándome el estómago del susto de que me mandara al cuerno, pero insistí…y en un momento ella dejó de resistirse y la besé.
Nunca en mi vida viví algo tan mágico como ese beso…la gente se esfumó y solo éramos ella y yo y la música, ella y yo besándonos y nadie más alrededor aún cuando el boliche estaba lleno de gente…era algo que había visto en películas, algo que había soñado vivir pero nunca había pasado hasta ese momento. La profunda convicción de estar con la mujer correcta, en el momento correcto, haciendo lo que debía hacer, me invadió por completo…abrimos los ojos, volvimos al baile pero seguimos besándonos…después de mucho tiempo me sentía una mujer deseada, sensual y muy sexual, mis manos estaban en la cintura de Carla, ella las tomó y las subió hacia su pecho…eran tantas sensaciones encontradas, no me reconocía en cómo me estaba comportando, me sentía tan salvajemente viva, me sentía sexy, me sentía deseada…nos fuimos a un rincón a apretar no hay otra manera de describirlo, era una atracción fuerte, yo la deseaba y por cómo ella se comportaba también me deseaba.
Cuando salimos de ese baile ya había amanecido y Carla quería que me fuera con ella a su casa. Yo había tomado alcohol esa noche y estaba tan sorprendida de mi misma por como había actuado toda esa noche que empecé a tener  dudas sobre si todo eso que había hecho dentro del baile no era obra del alcohol, mi parte racional me decía esa no eres tú porque lo racional no podía reconocerme, mi parte emocional decía esta es la que siempre debiste ser así que ve por lo que quieres, mi cuerpo quería sentir el cuerpo de Carla y a su vez la situación me daba temor de que no le gustara a ella estar conmigo…estuve varios minutos en una lucha interna, tratando de aclararme, antes de decirle que estaba yo tomada y que prefería estar sobria si iba a estar con ella para disfrutarlo enteramente. Tomar esa decisión fue algo totalmente agotador.
Carla lo aceptó y me llevó hasta cerca de mi casa, en el camino yo me iba llamando estúpida por tomar esa decisión, la miraba, le tocaba el brazo…no sabía si era la mejor decisión, no sabía nada, solo sabía que seguía sintiendo que lo que quería era estar con ella y quizás estaba estropeando la oportunidad, por otra parte también quería saber si dejando pasar unas horas cuando el efecto del alcohol se disipara me seguía pasando lo mismo, si esta Mariela que había aparecido esa noche era algo pasajero o un real cambio…quería saber si finalmente Mariela3 había nacido.
Después de dormir varias horas, de estar totalmente sobria, seguía sintiendo exactamente lo mismo, que quería estar con ella. Así que  le mandé un sms diciéndole justamente esto, que ahora que estaba sobria seguía queriendo estar con ella. Hablamos por teléfono mas tarde, en la nochecita del domingo…yo nunca fui muy amiga de hablar por teléfono porque no tengo fluidez como tienen otras personas en este tipo de conversaciones pero con Carla me resultaba fácil en el pasado y me seguía resultando muy fácil, muy fluido el hablar un poco de todo, reírnos, bromear…me sentía muy bien en esa conversación. Me dijo que le había contado a G. por teléfono que nos habíamos encontrado en el baile y lo que había pasado entre nosotras. Cosa que hubiera preferido que no pasara porque no quería que G. lo tomara a mal, pero en el mismo momento en que Carla me iba contando que ya G. lo sabía me dije que bueno, que por algo se estaban dando así las cosas y que yo no tenía nada que ocultar ni le debía explicaciones a nadie de ningún tipo. Porque en el período de varios años que habían después que G. y Carla habían roto, y después de que G. se hubiera vuelto heterosexual, le pregunté como mínimo tres veces si no alguna otra vez más, si Carla le seguía interesando o si seguía enamorada de ella y la respuesta de G. fue siempre un “no”.
El lunes Carla me mandó un mensaje invitándome a cenar el jueves y a que me quedara a pasar la noche en su cama después y yo le respondí que mejor nos salteábamos la cena y me la comía a ella. Escribí lo primero que pensé y mandé el sms al toque, porque de haberlo pensado mi parte racional hubiera censurado este mensaje por impropio. Sin embargo Carla no se amilanó ante tal despliegue de atrevimiento y aceptó la contrapropuesta. Y ahí me vino un gran susto  y me puse muy ansiosa, porque hacía mucho que no estaba con una mujer en la cama, porque me dio miedo que yo no le gustara pero al mismo tiempo pensaba que si me estaba invitando era porque algo de mí le gustaba….sin embargo mi deseo de estar con ella era más fuerte que cualquier susto u obstáculo que me estuviera inventando. Me explicó como llegar hasta donde vive porque es fuera de Montevideo y que le avisara cuando llegara que ella me iba a buscar a la parada del bus. Tenía el estómago apretado mientras combinábamos todo esto, sin poder creer que me estaba pasando. Era la primera vez en la vida que me estaba citando con una mujer claramente para tener sexo con ella sin saber que iba a pasar después de eso o que esperar después. En todas mis relaciones pasadas no se había dado esto, generalmente el sexo se daba después de unas salidas, estando yo enamorada y pensando que la relación iba a continuar en el tiempo, por eso es que llegaba a ese punto. Por otra parte, mis relaciones pasadas eran justamente eso, pasado, en algún punto no había resultado esa manera de relacionarme y era hora de dejar de hacer lo que yo consideraba correcto y hacer lo que sentía, lo que deseaba. Y quería estar con Carla sin pensar que iba a pasar después.
El  pensar en G. me hacía sentir extraña, algo así como culpable aunque mi parte racional me decía que no tenía nada de que culparme, pero decidí que lo mejor era blanquear y antes del jueves la llamé por teléfono para encarar el tema sin darle mucha vuelta. Le conté lo que había pasado en el baile, que iba a verme con Carla el jueves, que no sabía que iba a resultar de todo eso, que no estaba segura de nada pero que quería hacerlo. Entre líneas tantee otra vez para saber si seguía interesada en Carla y me volvió a decir que no, eso sí…mas de una vez me advirtió que no me fuera a enamorar. Le respondí que yo lo manejaba que se quedara tranquila. En realidad no tenía ni idea de cómo iba a resultar siquiera esa primera cita y sentía que era demasiado pronto para la advertencia.
El jueves fue un día particular. Pasé con la cabeza en otro lado todo el día, hasta la tarde en que fui a la terminal a tomar el bendito bus. Después de mucho tiempo me arreglé con cuidado, quería gustarle. El tiempo de viaje que no es corto dio para que la cabeza me diera mil vueltas y se preguntara un montón de cosas, desde cómo iba a sentirme hasta el temor de no cubrir expectativas que pudiera tener ella. Cuando bajé en su ciudad respiré hondo y le avisé que ya había llegado para que viniera a buscarme. No se tardó nada y fuimos hasta su casa. Apenas entramos a su casa me abrazó fuerte y los miedos se disiparon por completo, fue una sensación muy tranquilizadora, comenzamos a comernos a besos y el temor fue reemplazado por el deseo en primera instancia y por una mezcla de pasión y ternura mas tarde, algo que hasta hoy en día sigue presente cuando estamos juntas…comencé a tocarla y todos mis miedos desaparecieron. La química entre nosotras es muy fuerte, muy intensa, ella es super seductora y provocativa, estuvimos horas en esa cama. La sentí tan mía, cuando descansábamos no podía hacer otra cosa que acariciar su rostro, sus cejas, invadida por la ternura…me sentía tan bien, también estaba maravillada y mas que sorprendida por lo intenso de lo que estaba viviendo.  Encajamos tan perfectamente desde el primer momento que pareciera que su cuerpo y el mío están hechos a medida, para vibrar al unísono. No podría compararlo con nada que hubiera vivido antes, solo podía compararlo con lo que había soñado mas de una vez y que ahora se estaba dando en la realidad, en esa cama, con Carla…eso solo podía significar que Carla era LA mujer. No estaba siendo solo sexo por sexo, no para mí y no me preguntaba en ese momento cómo lo estaría viviendo ella, tampoco quería ponerle un nombre, solo quería disfrutar de cómo me sentía y lo que me estaba pasando, de ese sentirme tan viva después de tantos años tan grises y del saber que lo soñado podía volverse tan real y tan tangible.
En uno de esos descansos le comenté que había hablado con G. y de la seria advertencia que me había hecho sobre que no fuera a enamorarme, y es increíble como a veces una confiesa cosas y no es capaz de escucharse ni de razonar, porque cuando Carla me preguntó del porque esa advertencia le respondí “Porque ella sabe que yo no tengo sexo con una mujer  si no estoy enamorada”. Ahí, en ese primer día, una parte de mí ya sabía exactamente lo que estaba pasando y no quería callarlo.
Nos dormimos como a las 3 o 4 de la mañana, rendidas por el cansancio, porque nos estaba pasando que el cuerpo ya no daba mas pero nuestra mente seguía y seguía…cuando ella se acurrucó contra mi cuerpo y me atrajo hacia ella para hacer cucharita creí que me moría de ternura..si algo faltaba para que me tuviera en sus manos era ese gesto de buscar mi protección para dormirse. La abracé por detrás y ella se durmió de inmediato…yo luche con el sueño un rato para escucharla respirar y disfrutar de sentirla tan tranquila y confiada dormida en mis brazos, para sentir su olor. Y hasta el día de hoy seguimos durmiéndonos del mismo modo cada vez que estamos juntas. 

Continuará…

Mariela
Relatos Lesbicos
Enero 2014