Traducido al español por Virginia HIMNO A LA NOCHE Las grandes sombras negras de los árboles están inmóviles en las montañas. Las estrellas inundan el enorme cielo y el soplo cálido del viento cual humano aliento acaricia mis ojos y mis mejillas ¡Oh noche que a los dioses alumbras!¡Cuan dulce mis labios te sienten!¡Cuán cálida en mis cabellos te percibo! ¡De que forma me invades esta tarde y cuan colmada me siento de tu esplendor! Las flores que de mi quieren brotar, todas ellas quieren nacer de mi. El viento que sopla es mi aliento El perfume que pasa es mi deseo. Todas las estrellas habitan en mis ojos. Tu voz es el eco del mar...¿es el silencio de las planicies? Tu mensaje, yo no lo entiendo, pero me incita a inclinar la cabeza, y mis lágrimas lavan mis dos manos LAS SACERDOTISAS DE ASTARTE Las sacerdotisas de Astarte hacen el amor cuando emerge la luna, luego ellas se levantan y se bañan en un extenso estanque con bordes de plata con sus arqueados dedos, sus cabellos peinan y sus manos pintadas de púrpura, entremezcladas con sus negros bucles se asemejan a ramas de coral en un mar oscuro y vaporoso. Nunca se depilan, para que el triángulo de la diosa marque sus vientre al igual que un santuario. Pero se pintan con pincel y se perfuman profundamente. Las sacerdotisas de Astarte hacen el amor cuando emerge la luna; después en una sala guarnecida donde una linterna de oro arde ellas al azar se duermen. LOS PERFUMES Me perfumaré toda la piel para cautivar a las amantes por sobre mis preciosas piernas en un recipiente de plata derramaré el nardo de Tarsos y el metopion de Egipto Por debajo de mis brazos, la menta ensortijada; sobre mis cejas y mis ojos, la mejorana de Kos Esclavo desbarata mi peinado y perfuma mis cabellos con el aroma del incienso! Aquí está la viña de las montañas de Chipre entre mis pechos yo la exprimiría y ese licor rosa que de Faselis viene perfumará mi nuca y mis mejillas en tanto esparce sobre mi vientre la bakkaris irresistible, que es mejor para una cortesana conocer los bálsamos de Lidia, antes que las tradiciones de Peloponesio. VOLUPTUOSIDAD En la noche, sobre una blanca terraza, nos quedamos desvanecidas entre el perfume de las rosas Una cálida humedad resbalaba como las lágrimas por nuestros brazos hacia los pechos. Una abrumadora voluptuosidad inundaba nuestros pechos purpúreos. Cuatro palomas cautivas, en cuatro bálsamos bañadas, por encima de nosotras, en silencio volaron con sus alas sobre las mujeres desnudas gotas de perfume esparcieron, yo fui bañada de perfume de iris Oh desfallecimiento! Mi mejilla reposaba en el vientre de una muchacha, que se cubría de frescor con mi cabellera húmeda. Su piel olía a azafrán y embelesaba mi boca abierta ella apoyó uno de sus muslos sobre mi nuca. Yo que en profundo sueño dormitaba, desperté; el pájaro de los deseos nocturnos, cantaba locamente a lo lejos. Yo tosía con congoja mientras un brazo languideciente como una flor, mansamente se elevaba hacia la luna en el aire, semejante a una flor A LOS PECHOS Carnes en flor, ¡oh mis pechos! Que henchidos estaban de voluptuosidad. Mis pechos entre mis manos Que blandos y de suaves ardores y jóvenes esencias eran! En otros tiempos estaban helados como una estatua, y duros como un despiadado mármol Después que os habéis envejecido yo los quiero más ustedes, ustedes, mis pechos amados Vuestra forma lisa e hinchada es una distinción para un busto moreno como el mío es un placer descubrir sea que os capture, bajo una malla de oro, sea que os libere desnudos, vuestra magnificencia me precede. INTIMIDADES ¿Por qué razón soy lesbiana te preguntas Bilitis? ¿Pero aquella regocijada flautista no lo es un poco? Soy pobre y no tengo lecho que me proteja Duermo en casa de la que me quiere y se lo agradezco con lo que tengo Desde pequeñas bailábamos ya desnudas esas danzas que tu conoces, querida mía; los doce deseos de Afrodita. Cotejábamos nuestras cuerpos desnudos y tan hermosas los encontrábamos! Y a lo largo de la noche el calor nos ha inundado, por el solo placer de ser espectadoras; y nuestro ardor no es fingido y lo percibimos apenas una amiga estrecha a otra detrás de una puerta y esta consiente. ¿Cómo entonces amar al hombre que es grosero con nosotras? El nos toma como a sus hijas, y nos abandona ante el placer Tu, tú que eres mujer, tu sabes lo que yo siento, y arrebatas el placer para ti misma. EL RECUERDO DE MNASIDIKA Ellas danzaban una delante de la otra a manera de un movimiento apresurado y escurridizo, parecían querer abrazarse no obstante, solo se tocaban el inicio de los labios cuando se volvían de espaldas, se miraban los rostros sobre la espalda y la brillante transpiración se escurría bajo sus alzados brazos y sus finos cabellos, delante de sus pechos La languidez de sus ojos, el ardor en sus mejillas, la gravedad de sus rostros, eran tres canciones apasionadas En tanto disimuladamente enredaban sus cuerpos sobre sus caderas y de golpe, cayeron en el suelo, para finalizar ahí su voluptuosa danza Es entonces que tu te me has aparecido Mnasidika, y tu imagen ha sido inoportuna LA AMIGA COMPLACIENTE La tormenta duró toda la noche, Selenis con su entrañable cabello vino para estar conmigo. Permaneció a mi lado por miedo a la tempestad y rellenamos mi pequeña cama, en un abrazo estrecho la una con la otra. Cuando dos muchachas van juntas al lecho, el sueño se detiene en el portal. "Bilitis dime, dime a quien amas? Cierra tus ojos Soy Lycas" Yo respondí acariciándola: " Puedo acaso dejar de ver que eres una muchacha? Tu burla esta fuera de lugar". Pero ella replicó: "Soy realmente Lycas, si cierras tus pestañas. Aquí están sus brazos, y aquí están sus manos..." y en el silencio, tiernamente ella encantó mi sueño, con una maravillosa visión. Trad |
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