Antes que nada quiero decir que soy feliz de ahora saberme que soy lesbiana, y soy dichosa de saber que fui tu mujer,  la mujer más divina del mundo.
Yo siempre desde adolescente me masturbaba pensando en una mujer sin rostro pero siempre una mujer, y en algún momento de mi vida me enamore de mi mejor amiga, sin ser jamás correspondida, la ame en silencio por mucho tiempo... después en mi búsqueda interna de mi verdadera sexualidad , yo siempre entraba al Internet a los chat de lesbianas buscaba algo dentro de mí que sabia que era el amor de una mujer lo que yo necesitaba, pues en una ocasión mantuve un romance efímero con una mujer a la cual jamás conocí personalmente, pero me agradaba sentirme deseada por otra mujer, y un buen día entre al chat y vi un perfil de una mujer muy linda muy sonriente y yo le hable, y ahí empezamos a platicar, nos gustaba la amistad que manteníamos, nos entendíamos muy bien. Ella tenia problemas con su pareja, yo no tenia pareja, y ella me daba consejos de como conseguir una, hasta que llego el gran dia, yo le comente que me había masturbado como a las 5 de la mañana que había sentido muy rico, y me pregunta ella. ¿En quien pensabas?. Le dije en ti, ella se sorprendió muchísimo, por mi respuesta, y pasaron después de eso algunos días, hasta que un gran día descubrimos cuanto nos amábamos, lo que nos deseábamos y necesitábamos vernos, porque  ya no podíamos estar separadas un minuto mas, entonces planeamos el gran encuentro.. Yo fui a la ciudad donde ella vive ahora... porque vivimos en ciudades distintas, y cuando llegue al aeropuerto estaba ella ahí, tan bella, esperándome, cabe señalar que el avión tenia casi 2 hrs. Y medio de retraso. Pero mi Diosa estaba ahí esperando por mí, yo entre a la sala donde esta la gente esperando a los que bajan del avión había un tumulto de gente, yo la buscaba entre el gentío, no sabia como reconocerla a pesar de haberla visto tantas veces por la web cam y en fotos. Entonces vi que  al fondo de esta ella, con una sonrisa linda que supe que era para mí, en ese momento supe que esa era mi amada, ella se acerco a mí y me dio un beso en los labios un beso que me sorprendió muchísimo pues era la primera vez que los labios de una mujer se posaban sobre los míos, después nos fuimos al hotel donde yo me hospedaría, ella traía consigo su maleta y yo la mía pues habíamos planeado permanecer toda la semana juntas en el hotel sin separarnos un solo instante y así lo hicimos, ella arreglo las cosas en su casa para poder estar a mi lado toda la semana. Pues acto seguido salimos del aeropuerto y subimos a un taxi, fue un trayecto maravilloso, yo me sentí dichosa de poder estar a su lado, por fin tenia a mi Diosa a mi lado, por fin podía tocar su piel, oler sus cabellos, en ese momento al estar dentro ya del taxi me tomo la mano, mi corazón dio un vuelco porque mis manos son muy calientes y me daba pena que las tocara, sus manos  estaban frías a mi me agradó muchísimo sus manos frías entre las mías, pero aun así las retire de sus manos...ella me pregunto porque lo hacia y le dije están muy calientes, ella solo sonreía, mirándome a los ojos, ella me preguntaba si me gustaba la ciudad, a mi me gustaba mas que la ciudad, era el momento de recorrerla a su lado, finalmente llegamos al hotel, nos registramos nos dieron una habitación como yo la quería en un piso muy alto en el piso numero 18. la habitación 1817, yo quería tener su ciudad a  nuestros pies, siendo testigo de la gran entrega del amor que nos unía, me gusto tanto escucharla hablar en otro idioma, me gustaba me sentía una vez mas tan orgullosa de ella... pues llego el momento deseado, entramos a nuestra habitación, ella me dijo, pasa estas en tu casa. Nos reímos las 2, en ese momento me sentí tan dichosa que ahora daría lo que tengo por volver a vivir ese momento, entonces dejamos nuestro equipaje, y yo me dirigí a la ventana a una gran ventana de cristal y vi como la noche caía y la ciudad, su ciudad a nuestros pies, en ese momento ella me tomo de la mano y se me paro frente a mi, dándome un gran beso el cual me dejo mas sorprendida y satisfecha que el primero, sentí que en ese momento me entregaba a su amor por completo, entonces nos separamos mirándonos a los ojos con una gran sonrisa de satisfacción por el hecho de poder sentirnos tan cerca, entonces para romper la tensión del momento nos  fuimos hacia nuestro equipaje y nos entregamos los regalos mutuamente. Fue un momento muy lindo, muy emocionante, lleno de alegría para las 2, entonces ya estaba yo cansada del viaje y me recosté sobre la gran cama, la cual seria testigo de todo el amor que nos entregaríamos ahí, entonces ella vino a mi se recostó completamente sobre mí, sentí como su sexo se pagaba  mi cuerpo y me gusto tanto esa sensación y en ese instante volvió a besarme con un beso largo y tan apasionado, en ese instante le dije que me bañaría pues estaba deseando ya meterme a la cama, cansada del viaje tan largo y deseosa de estar con ella entre esas sabanas blancas, entonces me metí a darme un baño rico, y salí vestida con un pants negro, ella me dijo como sabias que me gusta lo negro.  Yo solo me sonreí. Me peine y me perfume y vine hacia ella y la abrace  por la espalda ella me volteo y me beso una vez mas, me enloquecía sentir sus labios en los míos, entonces mi Diosa me dijo se bañaría también. Yo estaba metida ya en la cama y al llegar casi a la puerta del baño ella volteo y me dijo sonriendo cuando regrese quiero verte desnuda, yo me sorprendí con su petición pero más me sorprendí que yo lo hiciera, me sentía en ese momento que entre ella y yo no había nada que no conociéramos una de la otra como si toda una vida hubiésemos estado juntas, en ese momento ella salió del baño radiante se veía como una reina, salió vestida con su pijama azul celeste, y vino a mi lado se acostó junto a mi. Y empezó a besarme con una pasión como jamás nadie me besó, sentí sus besos tan míos, no me fueron extraños eran los besos que sin conocer ya conocía su sabor. Esa fue una noche divina de entrega total. Por vez primera estaba entre los brazos de una mujer ahora era ya mi mujer, la mujer que tanto he amado, los días que siguieron han sido los más maravillosos de mi vida. Unos días que jamás olvidaré mientras vida tenga. La última noche que pasamos juntas fue tan bella, llena de amor un amor tan limpio, tan puro, tan diáfano, amándonos solo con la mirada, mis ojos estaban llenos de lagrimas de solo saber, presentir, que jamás volvería a verme es sus ojos, esos ojos que durante una semana me veían llenos de amor y ternura, sus ojos color miel,  que tanto amo, le escribí una carta llena de mi amor por ella, voltee y la miré mientras escribía tratando de grabar su imagen en mi cerebro, una imagen que no quisiera jamás se borrara de mi mente, ella solo me miraba, no hablaba,  me dormí esa ultima noche entre sollozos, cobijada entre sus brazos, esos brazos que no volverían a cobijarme más nunca, el despertar fue tan  triste porque sabia que no despertaría más a su lado, fue un día tan triste verla como se vestía, y arreglaba sus cosas para por fin separarse de mi lado, llego el momento y ella solo me abrazaba y me  trataba de Consolar diciéndome que solo un tiempo estaríamos separadas, palabras que no traían consuelo a mi corazón tan lleno de amor por ella, finalmente me levante de la cama y me pidió que la acompañara hasta el elevador, no quería yo hacerlo prefería no verla partir pero accediendo a su petición lo hice, caminé de su mano ese pasillo del hotel que tantas veces lo caminamos juntas riéndonos llenas de amor, ahora era diferente era un camino que se me hizo tan corto, estábamos frente  el elevador más pronto que lo que deseábamos las dos, la vi subir y cuando se cerró esa maldita puerta sentí como  mi corazón se desgarraba del dolor de perderla para siempre, de no volver a mirarme en sus ojos,  no escuchar mas nunca su voz, hablándome al oído, de no volver a sentir sus besos, esos besos que me habían dado la vida, porque entre sus brazos empecé a vivir, me quede tan sola, tan triste llorando como cuando un amor muere, sabiendo que no volvería a estrecharla jamás entre mis brazos, me quede mirando por la ventana y ella jamás apareció, pues había tomado un camino diferente, del que yo esperaba... quería verla por última vez y ni ese privilegio me fue concedido, salí del hotel dos horas después de ese hotel que había sido el mejor testigo del amor que había yo entregado ahí, llegue al aeropuerto sola sin ella a mi lado, al elevarse el avión fue un momento tan triste, voltee y vi su ciudad mientras el avión se alejaba, una ciudad que no volvería a verla, una ciudad que había sido testigo de cuán feliz yo había sido. Llegué a mi casa a mi realidad, llegué tan sola me faltaba el aire, me faltaba ella a mi lado, pasaron los días, los meses, y aún sigo sin ella, extrañándola, como el primer día que nos separamos, pasaron muchas cosas en estos casi 6 meses desde el día que nos separamos, los cuales cada vez nos unían y nos separaban mas y más, ella sigue aún con su vida con la misma mujer con quien yo la conocí,  yo sigo sola, esperando, esperando. Tal vez esperando algo que sé que no tendré pero la esperanza de volver a verme en sus ojos me mantiene viva. Mi amor ojalá y un día la vida nos dé la oportunidad de volver a vernos, tal vez sea en circunstancias muy diferentes, pero la vida es así y si la vida misma me pidiera para volver a estar a tu lado la vida misma la entregaría  por el solo placer de volver estar junto a ti.