¿Hablas de SEXO con tu pareja?

La expectativa subía cuando, de una mochila, la profesora saca un par  de vibradores. También saca un artefacto raro que parecía mas bien una de  esas trituradoras de hielo para hacer crema batida.

Allá estaba yo, sentada en primera fila, justo en el centro del salón, para  poder captar cada explicación. Había unas 200 mujeres, de todo tamaño y  color. La moderadora de la charla era una profesora universitaria, una  educadora sobre la sexualidad de la mujer. ¡Yeah! Interesante, ¿verdad?. Se trata de uno de los eventos que ofrecía una de las organizaciones de  mujeres, Women In Network, en Ft. Lauderdale, FL. Fue la combinación  perfecta, ¡sexo y chocolate!. Creo que la mayoría de las asistentes estábamos  predispuestas a una charla técnica sobre el sexo, al menos yo soy lo estaba.  La charla resulto un evento totalmente contrario.

La profesora que la ofrecía, una mujer de unos 60 años, hizo de este  evento algo divertido, acogedor y el medio para empezar una conversación  sobre sexo con tu pareja. Fue un evento donde no existía interacción entre  las asistentes y la profesora, lo cual fue aliviante para muchas y no es para  más. Ante semejante tema, "el sexo", ¿quién quisiera tener 400 ojos encima?. Cabe destacar que también sirvió de preámbulo para la diversión y placer de  esa noche, ¿por qué no?.

El primer punto que se toca fue la represión y predisposición que ha  tenido la mujer frente al sexo. Se nos educa pensando que la mujer tiene el  rol de siempre estar dispuesta al sexo cuando la pareja, por supuesto  masculina, desea tener relaciones sexuales. Crecemos pensando que el sexo es  algo pecaminoso y sucio, por eso no se debe hablar del tema. Crecemos  valorando a la mujer según los amantes que ha tenido. Por ejemplo: Si una  mujer ha tenido 4 maridos pero se ha casado con los 4, aunque no es bien  visto, está correcto; pero si esa misma mujer ha tenido relaciones con esos  mismos 4 hombres, sin casarse, inmediatamente es una puta. Me pregunto, ¿cuál  es a diferencia?. Casada o no, se acostó con los cuatro. Esto, y muchas  razones más, bloquea el poder disfrutar el acto sexual a plenitud.

Otro punto: estar conforme con nuestro cuerpo. Dicen que los medios de  comunicación influyen y nos mandan la señal de cómo debe lucir nuestro  cuerpo. Sinceramente yo nunca me he sentido obligada a ser una talla 4 por  leer revistas de moda y ver TV. (Es más, las mujeres talla "con todo respeto" me resultan nada apetecibles por muy bella cara que tengan). Se mostraron  cuerpos de mujeres esbeltas y mujeres obesas quienes han llegado a aceptar  sus cuerpos tal y como son. Este punto es uno de los más difíciles, sobre  todo para las mujeres que están sobrepeso. 

A medida que pasaba el tiempo y la sala entraba en confianza, los famosos  lubricantes (de todos los colores y sabores) volaban de un extremo a otro  como regalo para quienes habían decidido compartir sus ideas en voz alta. ¡Es  que a veces resulta penoso hablar de sexo y llamar las cosas por su nombre!. Es ahí cuando se hacen presente las carcajadas y cuchicheos como si fuésemos  novicias de algún convento.   

Las diferencias entre la sexualidad de la mujer y el hombre fueron otro  de los temas a comentar. Estuvimos de acuerdo al recordar que el sexo para la  mujer es más emocional que animal, al menos en la mayoría. Siempre deseamos  un preámbulo de caricias, de atmósfera adecuada, con música, velas, baño de  espuma y que sé yo cuantos detalles más.

La expectativa subió cuando, de una mochila, la profesora sacó un par de  vibradores. También sacó un artefacto raro que parecía mas bien una de esas  trituradoras de hielo para hacer crema batida. El raro artefacto era un  vibrador para acrecentar el placer al localizar el famoso G-spot.

Desafortunadamente la charla llegaba a su fin y no pudimos hablar más  sobre el papel que ocupan, o de qué forma pueden mejorar los vibradores  nuestra relación sexual. Pero, sí aprendimos que en la unión sexual de dos  personas que se aman, sobre todo cuando son dos mujeres,  no siempre deben de  tener ambas deseo sexual; no siempre deben de ser ambas las que reciben o  dan placer; no siempre debe de existir sexo oral y/o penetración; no siempre  debe de haber orgasmo múltiple y sobre todo... debemos de respetar los deseos  de nuestra pareja.  

Fue una charla llena de emoción y sentimiento femenino. La idea de la  misma era el provocar la platica sexual entra las parejas; comentar sobre  nuestros deseos, dificultades, placeres y fantasías.

La idea es ma-ra-vi-llo-sa,  pero no siempre puede resultar un tema cómodo de conversar. Afortunadamente,  hay muchos libros y guías sobre cómo conversar con nuestra pareja sobre el  sexo. Personalmente pienso que las insinuaciones son muy prácticas al momento  de dar a conocer a la pareja nuestros deseos sexuales. Los juguetes sexuales  también son un buen incentivo. La verdad es que hoy en día hay de todo, pero  lo más importante es tener la confianza y las vías de comunicación con esa  maravillosa mujer con quien compartimos todo aspecto de nuestra vida.

Aunque sabemos que el sexo no lo es todo, también es cierto que es una  parte importante de toda relación. Cada vez que nos entregamos en cuerpo y  alma a nuestra pareja, la rutina diaria resulta más fácil de realizar. Así es  que... con poca o mucha frecuencia, con vibradores y lubricantes, o sin  ellos, espero logres conversar con tu pareja sobre  los puntos débiles y  fuertes de tu sexo.

¡Buena suerte esta y muchas  noches!

Verónica Espinal es una escritora independiente actualmente viviendo en Estados Unidos.
Puedes comunicarte a  yosoymujer@shemag.com