EL ENEMIGO INTERNO: LA HOMOFOBIA
Por Alberto Koss - www.isisweb.com.ar/enemigo.htm


Mucho se ha escrito sobre homofobia, ¿pero qué significa?: Es el odio, el desprecio y la repulsión dirigidos al/la homosexual. A su vez, es el instrumento a través del cual, la sociedad machista y patriarcal amenaza a los que se atreven a sentir atracción por otra persona del mismo sexo. La vía es la burla, la ridiculización y la persecución del gay y la lesbiana en todos los campos de la expresión humana.

A simple vista pareciera que el enemigo está visible y solo bastaría con detectarlo, organizarse (como cualquier otra minoría) y luchar contra él.

Pero, hete aquí que surge una (¿pequeña?) "complicación", el poder de la sociedad heterosexista es tal, que el gay puede internalizar la homofobia, asumiendo dichas ideas, y creándose problemas de autoaceptación. Es muy difícil poder vivir en una atmósfera de rechazo, agresión, y constante disimulo sin resultar afectado. Entonces en vez de dirigir los cañones hacia el verdadero enemigo, la agresión retorna hacia uno mismo como un boomerang, y también hacia todo lo que se asocia con las cualidades detestadas, devaluadas y reprobadas en la sociedad y en nuestra familia.

De esta forma vemos como es moneda corriente en el ambiente, el desprecio hacia el afeminado, el delicado o el "pasivo". Y como contrapartida, la veneración exagerada del "macho" y los cuerpos con musculatura exuberante.

Asimismo, un ejemplo de como un gay hace suyo el discurso de esta sociedad homofóbica, son los versos del poeta homosexual Federico Garcia Lorca para quien los maricas son como gatos y como las serpientes, "turbios de lágrimas, carne para fusta, bota o mordisco de los domadores y contra quienes levanta su voz:

"...maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
de Amor que reparte coronas de alegría.
Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre (....)
Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores!
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscados en yertos paisajes de cicuta..."

No es de extrañar entonces, que esta homofobia internalizada arrase con nuestra vida amorosa. Se hace imposible conformar una pareja estable si uno no se acepta como es; y sería paradójico amar a alguien con características que (inconscientemente o no) uno detesta.

La misma búsqueda del "verdadero" hombre es paradójica, ya que por un lado, este último debe ser necesariamente, otro homosexual, y en otro orden habría que preguntarse qué se entiende por "verdadero" hombre, ¿cómo se mediría el grado de hombría?. Socialmente se toman como sinónimos el ser "macho" con el hecho de ser "heterosexual". Queda claro que si así fuera, estamos "fritos", porque en definitiva ese "macho" que buscamos sería inevitablemente heterosexual...

- Muchos alegan que esta inestabilidad en las relaciones es una ventaja, ya que esto se debería a que en la pareja gay no existiría la "hipocresía", y cuando el "amor" se desgasta no hay ataduras para continuar la relación más allá de este amor. Pero sería un error afirmar que la mayoría de las parejas heterosexuales perduran por una presión social. Esto puede ser cierto en algunos casos, pero a mi modo de ver dichas parejas están contenidas por el medio y tienen "modelos sociales" que seguir ante las dificultades.

Por otro lado, en el ambiente gay se hace notoria la actitud de muchos a no comprometerse a través de contactos sexuales furtivos, anónimos y/o superficiales.

Se puede insistir que la pareja estable significaría esclavizarse en la rutina, pero qué de la rutina del cambio continuo de partenaire.

- Otros/as más ingenuos/as apelan a que, aún no han encontrado a la persona "ideal", entregándose a una "eterna espera", o bien a una búsqueda compulsiva.

Opino que la búsqueda debemos orientarla hacia la puesta en descubierto de la propia homofobia e intentar desterrarla, tarea ardua, ya que es difícil revertir el bombardeo de mensajes, a veces sutiles, del que fuimos víctimas desde que nacimos.

Pero en esto nos va la vida. Realizarnos como personas o dejar que las cosas nos sucedan. Y aquí sí, permanecer "pasivo" me resultaría detestable. ¿A vos no?
Enero 1993