Traducido al español por Virginia XII (DEDICATORIAS) Sé que estás leyendo este poema tarde, antes de dejar tu oficina de la única lámpara amarillo intenso y la ventana que se va oscureciendo en la lasitud de un edificio fundido al silencio mucho después de la hora pico. Sé que estás leyendo este poema parada en una librería lejos del océano en un día gris del principio de la primavera, débiles copos arrastrados por los enormes espacios de las planicies a tu alrededor. Sé que estás leyendo este poema en una habitación donde demasiado ha sucedido como para que lo soportes donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama y la valija abierta habla de huida pero todavía no podés irte. Sé que estás leyendo este poema mientras el subterráneo pierde velocidad y antes de subir corriendo las escaleras hacia una nueva clase de amor que tu vida nunca permitió. Sé que estás leyendo este poema a la luz de la pantalla del televisor donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan mientras esperás el noticiero de la intifada. Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera de ojos encontrados y que no se encuentran, de identidad con extraños. Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes contados, que se descuentan a sí mismos, a una edad demasiado temprana. Sé que estás leyendo este poema con tu vista debilitada, los gruesos lentes agrandando estas letras más allá de todo significado y sin embargo seguís leyendo porque hasta el alfabeto es precioso. Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro, un libro en tu mano porque la vida es corta y vos también tenés sed. Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo y quiero saber cuáles son esas palabras. Sé que estás leyendo este poema escuchando, desgarrada entre la amargura yla esperanza volviendo una vez más a la tarea que no podés rehuir. Sé que estás leyendo este poema porque ya no queda otra cosa que leer ahí donde aterrizaste, desnuda como estás. * * * Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva del tiempo me dice que ya no somos jóvenes. ¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte, con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?. ¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?. Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí. Son eternos tus ojos, verde destello de hierba salvaje refrescada por la vertiente. Sí. A los veinte creíamos ser eternas. A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites .Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana, y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir, y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir. * * * XII. Twenty-One Love Poems Durmiendo, girando incesantes como planetas en sus praderas nocturnas: un roce es suficiente para hacernos saber que no estamos solas en el universo, aún dormidasl os fantasmas del sueño de dos mundos cruzan sus pueblos fantasmas, casi hablándose entre sí. Despierto al susurro de tus palabras dichas a años luz o años sombra como si mi propia voz hablara. Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños, y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes y resuena el pasado a través de nuestras venas cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes, pero cualquier crónica del mundo compartida podría ser escrita con un sentido nuevo: éramos dos amantes del mismo género, éramos dos mujeres de la misma generación. * * * Poema emergente, sin número Pase lo que pase, vivirá en mí tu cuerpo. El ondeante ejercicio de tu amor, sensible, frágil como la fronda apenas enroscada del helecho en espiral en los bosques recién dorados por el sol. Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos donde mi rostro entero se hunde una y otra vez... La sabiduría honda y la inocencia de esa morada descubierta para mi lengua...En mis labios, el ritmo tembloroso e insaciable de tus pechos... Sentir tu mano en mí, firme, protectora, descubriéndome, con la fuerza de tu lengua y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre, en mi fondo húmedo y rosa. Pase lo que pase,ahí estarás tú. * * * Anotaciones finales II Me despierto en tu cama. Se que he estado soñando. Temprano la alarma del reloj nos ha separado, Tu has estado trabajando en tu escritorio toda la mañana. Sé lo que he soñado: Nuestra amiga la poeta viene a mi habitación Donde he estado escribiendo por días, Bocetos, carbonillas, poemas desperdigados en todas partes, Y yo quiero mostrarle un poema Que es el poema de mi vida. Pero vacilo, y me despierto Tu me has besado los cabellos para despertarme. Yo soñaba que tu eras un poema, quiero decir, un poema que yo quería mostrarle a alguien...me río y caigo en sueños nuevamente con deseos de mostrarle a todo el mundo que amo, Para introducirnos abiertamente juntas En el influjo de la gravedad, que no es sencillo, Que el elevado viento transporta al césped alado por un largo camino * * * XX Aquella conversación que siempre estuvimos a punto De tener, está girando en mis pensamientos, Durante la noche el Hudson tiembla bajo las luces de Nueva Jersey El agua contaminada reflejando también la luna Y yo distingo a una mujer Que amaba ahogándose en secretos, con una temible herida Alrededor de su garganta que la rodea tal como los cabellos. Y esa es ella con quien he intentado hablar, cuya herida, expresa en su rostro Volviéndose a un lado de dolor, es arrastrada cada vez mas profundo Donde no me puede escuchar, Y enseguida me doy cuenta yo que estaba hablando con mi alma. |
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